domingo, marzo 30, 2008



La respuesta es sencilla, porque la naturaleza ha favorecido durante el proceso de selección que los organismos humanos con gran capacidad de autoengaño sobrevivieran más. Observen cómo han nacido las distintas religiones, en principio lo han hecho para defender a las personas del dolor de la vida ofreciéndoles un mundo mejor más allá de la muerte, uno o más dioses que están siempre presentes prestando algún tipo de ayuda, etc. La vida ha sido muy dolorosa para las personas a lo largo de la historia, salvo para unos pocos privilegiados. Si las personas no negaran esta realidad, si no se autoengañaran con la idea de una vida después de la muerte, con dioses protectores, o con esperanzas del tipo que fuera, no podrían tolerar la vida. Observen el esfuerzo que deben hacer para estar en el aquí y ahora, la mente los saca del presente -muchas veces intolerable- conduciéndolos a fantasear con realidades inexistentes, con reestructuración de pasados vergonzosos, con venganzas fantaseadas por humillaciones que han sufrido, etc.



Sólo se tolera la vida con la esperanza de que se logrará mejorar algún día. Fe, esperanza, creencias que niegan la muerte y proclaman una vida después de ella, dioses protectores. ¿Cuántos de ustedes habrían aceptado nacer si antes hubieran sabido la vida que les iba a tocar vivir? Si las personas no se engañaran una y otra vez, si no hubieran descubierto medios para borrar la conciencia de la realidad como el alcohol, las drogas, etc., la humanidad entera se habría suicidado en masa. Es posible que muchas de las guerras genocidas de las que estamos tan acostumbrados sean una expresión del deseo de muerte, porque a veces no sólo se va a la guerra para matar, también se va a la guerra a morir. Porque una cosa es bastante cierta, como ya lo vio Schopenhauer -y lo comprueba el psicoanálisis-, cada accidente, cada muerte, es el resultado de una voluntad de autoaniquilación que se expresa a través de estos actos. Cuántas personas deben luchar toda su vida con esa tendencia autodestructiva que los acosa todo el tiempo. No voy a entrar en el concepto de pulsión de muerte por lo complejo que es, pero sin ningún lugar a dudas la mayoría de las personas tienen alguna intuición acerca de éste, por eso cuando alguien encuentra la muerte por ejemplo en un accidente muchos de los que conocían al accidentado dicen cosas como que encontró al fin lo que tanto había estado buscando. En muchos accidentes se pueden apreciar que el accidentado lo provocó en un momento donde bajó la guardia, y bajar la guardia implica dejar de protegerse de uno mismo. No es raro que las personas se mientan, si no lo hicieran no podrían vivir. Porque en definitiva engañarse consiste en tratar de borrar las representaciones dolorosas, inaceptables. Continuamente estamos tratando de corregir la percepción de las cosas para volverlas tolerables. La mentira siempre predominará, especialmente la automentira. Lo pueden ver claramente en personas que fueron ateas toda su vida y que cuando están cerca de la muerte pueden terminar creyendo en cualquier religión o creencia que les haga tolerable la confrontación con la muerte. Esto no ocurre sólo cuando se enfrenta a la muerte, ocurre cuando se enfrentan situaciones inaceptables. El dolor no se tolera, por lo que se negarán de alguna manera las representaciones dolorosas, en esto consiste una neurosis, en el desarrollo de estrategias defensivas que niegan la verdad de las cosas. Se escucha decir con frecuencia que la mayoría de las personas son neuróticas, al decir esto se está diciendo que la inmensa mayoría de las personas están negando la verdad de la que se dan cuenta, porque para negar algo hay que percibirlo de alguna manera. Las personas en conjunto desarrollan estrategias negadoras de la realidad, la verdad se niega, se disfraza, se la disimula, se la cambia de alguna manera y se la evita. Sin embargo, así como en el neurótico lo reprimido siempre retorna de alguna manera, por ejemplo a través de un síntoma, en las grandes comunidades ocurre lo mismo, de alguna manera la verdad retorna obligando a los negadores a que la escuchen. Unos de los caminos que encuentra lo reprimido en el neurótico para expresarse -aunque disimulado- es el sueño, en los grandes grupos lo reprimido retorna a través del arte. Bueno, cuando retorna a través del arte no hay gran problema, la cuestión es cuando retorna a través de otros caminos más drásticos, pues implicará alguna forma de conflicto social. No es cierto que la verdad se busque, se busca la mentira, porque la verdad ya se conoce. Se busca que la verdad no sea verdad y que exista una mentira que la niegue. Al final del recorrido se descubre por fin que toda la búsqueda tuvo el único propósito de que la verdad no fuera cierta, porque se busca la mentira, no la verdad. La verdad está aquí, porque la estamos viviendo. Estamos inmersos en ella, somos parte de ella. Por esto es que continuamente tratamos de salir de ella, de proyectarnos en un futuro más aceptable. El hombre jamás dejará de encontrar formas de autoengañarse.


2 comentarios:

  1. Anónimo12:16 a.m.

    Despues de leerte Deth, ya puedo decir que estás "mas allá del bien y del mal".

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