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Cuaderno registra mi pensamiento en torno a temáticas de diverso género, pero fundamentalmente en torno a la filosofía, el arte, la cultura y la psicología, aunque, como dijo alguna vez un gran filósofo "nada de lo humano me es ajeno"

domingo, noviembre 13, 2016



Etimológicamente se entiende a la filosofía como “amor a la sabiduría” o, más correctamente como “aspiración a la sabiduría”. Los no iniciados (no, no me he equivocado) realizan un desplazamiento imperceptible desde el concepto de sabiduría al concepto de conocimiento. Lo que los lleva a creer que el filósofo busca el conocimiento, y que la sabiduría consiste en el poseer muchos conocimientos, a mayor conocimiento mayor sabiduría para ellos, cosa que la historia desmiente continuamente.

El conocimiento es algo que se posee, la sabiduría es algo que se es. El conocimiento puede representarse simbólicamente y acumularse, por ejemplo en libros. En mi casa puedo tener un libro o 10000, y no me afectará gran cosa. Los amantes de los libros sostienen equivocadamente que la lectura mejora a las personas, pero eso no ocurre realmente. La adquisición de conocimientos hará más eficaces a las personas en su vida, quien se haya convertido en médico poseerá mayores medios para vivir que quien no haya estudiado nada. Adquirir destrezas varias nos hace más aptos para la sobrevivencia, pero no necesariamente más sabios, aunque, adquirir destrezas nos puede volver más sabios, cosa que el simple conocimiento no. El motivo es que adquirir una destreza implica sufrir una modificación en nuestro ser. Aprender a escribir sí nos transforma algo.

En una vieja taxonomía sobre la formación por objetivos se hacía una distinción entre “actitudes”, “conocimientos” y “destrezas”. La adquisición de conocimientos es la que menos nos transforma debido a que se encuentran separados de nuestro ser. Esto lo notamos hoy con internet, por lo que nos preocupamos menos por la adquisición de conocimientos debido a que cuando los necesitemos los podremos encontrar fácilmente en cualquier buscador.

Quien se inicie en el camino de la filosofía puede cometer este error, el de confundir sabiduría con conocimiento, y llevarlo a devorar cuanto libro exista sobre filosofía esperando adquirir muchos conocimientos, conocimientos que no lo harán más sabio. Lo veo en los grupos de filosofía, donde los licenciados en filosofía manejan información sobre ésta, pero son incapaces de expresar saber. Para responder a una pregunta copian un texto de algún pensador famoso que supuestamente ya ha respondido a la misma. Estos licenciados manejan conocimiento, pero no poseen sabiduría. Los grupos de filosofía manejan mucha información-conocimiento, pero nada de saber real, pues la mayoría son incapaces de expresarse con voz propia.

Sí, la sabiduría consiste en parte (sólo en parte) en la adquisición de la capacidad para expresarse con voz propia. La sabiduría se expresa en acto, el conocimiento se representa y acumula.

Esto me lleva al comienzo de este artículo cuando mencioné a la filosofía como ejercicio iniciático. La filosofía apegada al conocimiento y al narcisismo de la erudición crea profesores de filosofía, que a su vez serán quienes creen a otros profesores de filosofía, pero no a hombres sabios. La creación de un sabio no pasa por llenar su cabeza con textos filosóficos o científicos, sino por modificar su ser de alguna manera. El sabio se manifiesta a través de la expresión de su ser antes que por lo que conoce. De aquí a la necesidad de concebir a la filosofía como ejercicio de iniciación y transformación de la persona antes que de promover la adquisición de conocimientos o de conducirlo a que sea un productor de conocimientos. Un científico es un productor de conocimientos, pero esos conocimientos difícilmente cambien su ser en el sentido de dotarlo de sabiduría. Lo hará más eficiente para resolver y enfrentar ciertas situaciones, puede que lo vuelva más creativo, pero no más sabio.

En la vieja Academia de Platón se concebía a la filosofía como ejercicio iniciático, se buscaba destilar la sabiduría en sus miembros antes que llenarlos de conocimientos. Heidegger (aunque no sea un buen ejemplo), también consideraba a la filosofía como camino, y todo camino es en esencia un camino de transformación.

El filósofo verdadero no se preocupa tanto del conocimiento, sino fundamentalmente de su vida y de qué hacer con ella.

sábado, noviembre 12, 2016



Un chico se presenta en un grupo de filosofía: "Hola, sólo tengo una pregunta para hacerles: ¿cuál es el objetivo de la filosofía?"

Le respondo: "encontrar a quien hace la pregunta"

miércoles, noviembre 09, 2016



No debe confundirse la ciencia con la filosofía, porque a la ciencia le incumbe el conocimiento de la realidad y a la filosofía la verdad. El científico busca el conocimiento, el filósofo la verdad. Por este motivo Wittgenstein escribió en el Tractatus: "Sentimos que, aun suponiendo que todas las preguntas científicas posibles sean resueltas, los problemas de nuestra vida todavía seguirán intactos."



La esencia de un tratamiento psicoanalítico consiste en conducir al analizando a producir una palabra verdadera que lo libere.



El triunfo de Trump nos enseña algo muy importante, que en el campo de las ciencias sociales la Sociología enmarca a la Psicología superándola ampliamente. Porque la Psicología jamás podría explicar este hecho político-social de masas, pero la Sociología sí. El comportamiento social siempre predominará (salvo patologías bien diferenciadas) sobre el comportamiento individual. El individuo en el grupo desaparece significativamente, por lo que un grupo jamás será la suma de sus miembros, sino una entidad particular cuyo desarrollo sigue leyes propias, de grupo, antes que psicológicas. Por este motivo creo en la Sociología como ciencia y no en la Psicología social. No es posible emplear criterios psicológicos para tratar de entender el comportamiento social, por ello siempre experimentamos como irracional el accionar de los grandes grupos.

miércoles, noviembre 02, 2016



¿Qué diferencia a la filosofía de la ciencia? ¿Por qué alguien podría interesarse en una o en la otra si, supuestamente ambas buscan la verdad? Bueno, la ciencia busca el conocimiento, ahí se encuentra la diferencia, primera diferencia que parece separar de alguna manera el conocimiento de la verdad. Tal vez un ejemplo ayude a entender lo que digo: ¿qué busca aquel que se inclina por el conocimiento científico? y ¿qué busca aquel que entra en el camino de la filosofía? El primero busca el saber, el conocimiento que le da poder sobre el mundo. El segundo busca entender en qué consiste una vida con sentido y cómo alcanzarlo.

El saber científico está dominado por la pulsión de poder, el conocimiento filosófico busca encontrar un sentido a la vida. Esta primera distinción nos alerta sobre la personalidad tras cada emprendimiento: una busca el poder; la otra se siente desvalida, con problemas de autoestima buscando desesperadamente el reconocimiento.

Tras toda búsqueda filosófica se encuentra un duelo no resuelto, una gran pérdida que dejó al sujeto sin cimientos sobre los que erigirse. Se dice que la filosofía busca las causas últimas, éstas son los cimientos sobre los que se erige una persona o una comunidad.

Quien se entrega a la investigación científica no presenta esta carencia de forma tan notable, sólo busca poder. Claro, también reconocimiento, como todo el mundo, pero no de forma tan desesperada como quien se inclina por la investigación filosófica, pues ésta posee un carácter cuasi religioso. El motivo es sencillo, a este último le va la vida en ello. Por eso se han dado tantos suicidios entre los filósofos.

Pero ¿por qué se necesita un sentido para la vida? Habrán notado que en estos últimos tiempos la vida humana se ha desvalorizado, un delincuente mata a una persona sin motivo alguno, le da lo mismo. Vemos morir como moscas a las personas en el cine sin que se nos mueva un pelo. Antes la vida era sagrada, hoy no es nada.

Si es problemático descubrir que la vida de los demás no vale nada, más problemático es descubrir que la nuestra tampoco. Podemos ver en las redes sociales cómo sus miembros tratan de darse importancia construyendo perfiles públicos impecables, con citas de la Madre Teresa y Albert Einstein. Cómo toman partido por las causas públicos para demostrarnos su preocupación cívica, aunque claro, fuera de las redes su actividad sea completamente nula. Tras la construcción de una imagen pública existe una carencia de sustancia vital, un gran problema de desvalorización.

¿Cómo vivir cuando se siente que no se vale nada? Un camino es la adicción. El propósito de las adicciones es el de nublar nuestro juicio, adormecernos, destruir la conciencia del yo, particularmente la de desvalorización. Cuando hablo de adicciones no me refiero sólo a las drogas, alcohol, comida, etc., sino a todo aquello que cumpla una función similar como puede ser el consumo. Hay quienes se drogan bebiendo alcohol y quienes compran y compran para provocarse algún tipo de placer. Continuamente se está bajando la palanquita que provoca una descarga sobre los centros del placer.

En cambio, habrán notado que quienes se embarcan en alguna actividad con sentido se vuelven disciplinados y contrarios a placeres que provocan distracciones. El trabajador que experimenta su trabajo como misión puede olvidarse de comer. Los grandes emprendedores ejercitan inconscientemente una ética protestante. Una gran misión nos vuelve indestructibles y nuestras necesidades físicas parecen reducirse, pues la misión nos llena completamente al darnos, no sólo un sentido sino, que por sobre todo un valor. Ya no somos nadie, somos una fuerza de la Naturaleza, una fuerza necesaria para llevar el bien a la Humanidad.

Claro, quien se encuentre imbuido del espíritu de misión necesita valorizarla y descalificar cualquier otra. De ahí los grandes conflictos entre quienes piensan distinto. Estos conflictos se dan sólo entre quienes están imbuidos del espíritu de misión, no entre quienes consideran que la verdad es relativa y depende del cristal con que se mire. De ahí el peligro de estas personas, pues terminan volviéndose fundamentalistas ya que no pueden aceptar que puedan estar equivocados. Vemos que la izquierda latinoamericana está plagada de casos de corrupción, pero se defienden entre todos con uñas y dientes porque no pueden aceptar que su misión pueda estar equivocada y dirigida por corruptos, pues su vida perdería sentido y caerían en la anomia.

Así es como nos encontramos en las facultades de Humanidades, no a grandes pensadores, sino a fanáticos llenos de ideología que pretenden defender sus posiciones, no tanto con argumentos, sino descalificando cualquier posición contraria y con las agresiones. Quién está dominado por una ideología no cree en los relativismos, una vez aceptada una causa simplemente se la defiende. Los argumentos se vuelven panfletarios, doctrinarios, el libre pensamiento queda prohibido, pues pensar por uno mismo es lo más peligroso para una misión, pues una misión necesita de soldados que acaten órdenes, no de libres pensadores que puedan cuestionarla.

Toda gran misión tiene líderes, una doctrina, y militantes que aspiran algún día convertirse en líderes de su causa, pero mientras tanto seguirán fieles a sus líderes actuales.

Quienes se encuentren en el mundo de la filosofía habrán notado cómo se cuestiona la corriente hedonista. El hedonismo es rechazado visceralmente, y tiene su motivo: una persona que sólo vive para satisfacer sus impulsos no vale nada, y quien entra en la carrera filosófica busca un sentido, una misión que dé valor a su desvalorizada existencia. hedonista para ellos son todos aquellos entregados al espíritu de consumo, ellos deben marcar una diferencia con estos supuestos fracasados.

El espíritu de misión se acompaña del ascetismo y ataca toda entrega a la satisfacción pulsional de cualquier tipo porque siente que una persona pierde vigor y consistencia al hacerlo. A mayor espíritu de misión mayor ascetismo y fundamentalismo. Claro, de alguna manera los líderes parecen estar excluidos de estas reglas.

El filósofo, entonces, más que la verdad busca un sentido para su vida, para así encontrar el reconocimiento que tanto necesita. Necesita dejar de ser nada y nadie para llegar a ser alguien de valor. Así es como se diferencia del científico que sólo buscaría poder.

lunes, octubre 03, 2016



Busquen en Google imágenes relacionadas con la autoayuda, reconocerán algunos patrones que se repiten: las imágenes están asociadas al sol, el día, las playas, el verano; todos están sonriendo con un montón de dientes perfectos y completamente blancos; la mayoría son jóvenes, pero también aparecen algunos mayores pero sin arrugas, con cuerpos juveniles y rostros que brillan como si una luz interior irradiara de ellos, en realidad en todas estas imágenes los sujetos aparecen brillando y con ropas de colores alegres; pero el elemento central no es que todos parezcan pertenecer a una secta de dementes, sino que: todos han perdido su historia personal, historia que se expresa en el lenguaje corporal de las personas, en el abanico de expresiones faciales, y en las arrugas de la cara. (También es cierto que todos se ven igualitos como posando para la cámara, otro rasgo de secta.)

Toda cirugía estética pretende, no sólo corregir o mejorar la apariencia personal, sino eliminar la historia de las personas. Eliminar arrugas, estirar la cara, levantar lo que se ha caído, pretende borrar la historia personal.

En mi blog habrán notado que he escrito mucho acerca de la verdad, en esencia la verdad de una persona es su historia personal. Muchos querrían borrarla completamente y empezar de nuevo sabiendo todo lo que creen haber aprendido, pero, no se puede, como diría un psicoanalista: lo reprimido retorna en acto y, agregaría un junguiano: como destino. El pasado retorna una y otra vez, no es posible eliminarlo sin antes asumirlo. Pero la autoayuda vende la fórmula mágica que pretende borrar la historia y comenzar de nuevo creándose a voluntad según lo deseen. Para ello basta con quererlo y con controlar los pensamientos, El Secreto decía: atraes lo que piensas. Y los tontos creyeron que si se concentraban en lo que querían les caería del cielo. Pero sólo cae del cielo aquello que has sembrado en tu vida, y lo que has sembrado está germinando de continuo en tu historia personal. También a través del gesto: actúa como si tuvieras lo que buscas, imita a los triunfadores, muévete como si fueras un líder, actúa como actuaría un líder y te convertiras en uno. A través del maquillaje quirúrgico, el control del pensamiento, la palabra y del gesto en una actuación no creíble por quienes conocen a estas personas, se cuela el ridículo de quienes tratan de ser lo que no son.

Tampoco quiero decir con esto que las personas son responsables de sus vidas y de lo que han hecho, ya que el rango de libertad de éstas es muy pequeño. La mayoría ha escrito una historia de sufrimiento luchando, precisamente, contra un destino hostil que han fortalecido luchando contra él. Pero esto es otra historia.

lunes, septiembre 26, 2016



Eso parece, independientemente de la temática. He estado en muchas redes sociales y el proceso en las mismas sigue leyes similares. Un comienzo muy intenso, una etapa de consolidación que no dura demasiado, y un triste final. Antiguamente los grupos morían por la llegada de algún troll, lo curioso es que era sólo uno, uno que mataba todos los grupos. Llegué a creer que era parte del karma de los grupos la llegada de un troll que los destruyera. Pero ahora no ocurre eso debido a que resulta muy fácil bloquearlos. Pero los grupos igual mueren luego de un tiempo. Es cierto que un elemento precipitador es la costumbre que se ha consolidado de llenar todos los espacios con frases de autoayuda, memes que se encuentran en las páginas de memes. La gente se encuentra en espacios donde puede expresarse, pero no tienen nada original que decir, así que para tapar su vacío interior los llena con estas frases. Cuando un grupo se convierte en un pantano de frases supuestamente profundas, ya nadie quiere estar ahí porque simplemente nadie puede interactuar con una frase. Sin embargo, en grupos donde esto no lo permite el administrador, igual mueren. Esto no sólo ocurre en las redes sociales, se aplica la misma ley en todo espacio público de relacionamiento en internet, como los chats.

Creo que esto ocurre cuando la gente se conoce y dejan de ser atractivas. Posiblemente sea lo mismo que ocurre en todo vínculo humano, el desgaste. Imaginen un espacio cualquiera de estos, que puede ser un grupo de literatura o un chat. Al principio comienza a llegar gente con mucho entusiasmo, nadie se conoce, nadie tiene historia. Borrar la historia personal puede resultar muy atractivo para muchas personas, es como quitarse las arrugas de la cara. Pero todos parecen estar sin arrugas. Al comienzo todo es idílico, estimulante, todos sienten que son escuchados, tomados en cuenta, son importantes de alguna manera. Pero con el paso del tiempo la gente comienza a conocerse, ya no son tan interesantes, la libido comienza a retirarse de estos espacios. A y B pueden un día debatir sobre algún asunto interesante, ese debate puede sostenerse durante cierto tiempo hasta llegar a una posición irreconciliable donde cada uno tiene su opinión y punto. Pierden el interés uno en el otro porque ya se han dicho todo lo que podían decirse. En los grupos donde existe algo de interacción y debate este proceso puede durar más tiempo que en espacios donde cada uno expresa algo y espera a que alguien comente, por ejemplo en grupos de literatura, donde el autismo es mayor que en los de filosofía. Llegados a este punto cuando ya nadie reacciona o responde de alguna manera a lo que uno expresa, se pierde el interés en participar. Pero se llega a este punto cuando el Otro deja de ser interesante porque es conocido, fenómeno que se da en todo espacio de relacionamiento público. La gente que participa en los chats se encuentra siempre a la espera de que alguien nuevo llegue, luego de un tiempo ya no ocurre y el espacio se vuelve irrespirable, la frustración lleva a que la gente se torne agresiva y unos se peleen con otros. La novedad sostiene a estos espacios debido a la falta de creatividad de los participantes, pues son incapaces de crear nuevas instancias que revitalicen los espacios. Perdida la novedad sólo queda la participación mecánica, la que dice con una frase-meme o con un artículo de la red: “aquí estoy, préstenme atención”. (Frase o artículo que pretende transmitir un saber que no posee quien lo ha publicado. De ahí que no nazca qué responderles. Estas frases/artículos pretenden ser disparadores que comiencen un debate de algún tipo, pero como sabemos que quienes deben acudir a estos no poseen capacidad de diálogo, no mueve a la participación. No es posible interactuar con cartelitos o artículos cuyo autor no está presente.)

Sintetizando: todo espacio nuevo en la red se sostiene mientras dura la novedad, al terminarse la misma muere. Los más inteligentes comienzan a marcharse de espacios estancados y los que quedan no pueden movilizarlo. Posiblemente porque los que quedan sean aquellos que no han tenido a donde marcharse.

domingo, septiembre 18, 2016



El amor es la fuerza que te hace creer que lo imposible es posible, hasta aceptar que no.

miércoles, septiembre 14, 2016



No existe mayor expresión del ego que creer que quienes somos no somos nosotros mismos, que el ego es algo que está separado de nosotros y que nuestro yo auténtico puede destruirlo. Sólo el ego puede plantearse matar al ego.

lunes, septiembre 12, 2016



Las mayorías siempre están equivocadas aún cuando no lo están, y tiene su explicación: los más inteligentes son menos estadísticamente, y no se puede esperar que la mayoría entienda más que estos pocos. Por eso el mundo está como está, y no por otra cosa.

jueves, junio 30, 2016



Podemos ver debates a favor y en contra de la filosofía, la mayoría entre personas que no temen confesar de que nada saben acerca de ella, pero la cuestión pasa por otro lado: por la conquista de la voz propia. Aún cayendo en la tan desprestigiada opinión "doxa", es preferible leer o escuchar a alguien que expresa opiniones con voz propia, antes que a ese erudito citador de párrafos y comentarista de textos filosóficos incapaz de expresar algo que emerja de él. Porque filosofa quien piensa por sí mismo, cuestion que implica pensar contra el grupo, pues los grupos no piensan. Ese erudito que se expresa en la jerga filosófica de los profesores de filosofía carece de lo más importante: la capacidad de pensar por sí mismo. Como habrán visto, los grandes filósofos surgieron contra climas filosóficos, tratando de romper con los lugares comunes alcanzados hasta ese momento. Si ustedes leen algo de uno de estos filósofos enseguida captan quién es, en cambio, si leen a uno de estos profesores de filosofía no, porque se expresa como se expresan la mayoría de los profesores de filosofía carentes de creatividad y voz propia. Porque filosofar no consiste en memorizar textos, consiste en pensar y tomar posición ante los grandes problemas. Mientras más creativo es un pensador menos recurre a la muletilla de las interminables citas para fingir autoridad profesional en sus opiniones, que muchas veces el sentido común desbarata sin mayor dificultad.

sábado, junio 25, 2016



Todos los populismos son iguales en esencia (tanto de izquierdas como de derechas), se dirigen a los menos inteligentes, el problema es que siempre los menos inteligentes serán mayoría. Es la esencia de la democracia que decidan los menos inteligentes en favor de quienes sepan dirigirse a ellos y les hablen en su idioma, fenómeno conocido como demagogia. Asústalos con un enemigo real o imaginario (pobreza, capitalismo, comunismo, terrorismo, extraterrestres, etc.) y ofréceles  la salvación, y te apoyaran. Sí, así de simple es, es más, mientras más simple seas mayor éxito tendrás.

martes, junio 14, 2016



La memoria colectiva dejó de pertenecernos, los noticieros hablan de algún evento durante cierto tiempo, mientras ocurre parece ser que fuera lo único que se encuentra en nuestra mente, la mayoría de la gente lo comenta y toma partido. Pero un día los noticieros dejan completamente de lado esa noticia y desaparece de nosotros, sintiéndola como algo muy lejano ya. Los medios comunicativos controlan nuestras mentes y nuestra memoria, haciéndonos prestar atención en lo que está hoy en el foco de las noticias para eliminarlo completamente cuando lo deseen. En poquitos días desaparece todo aquello que unos días atrás era tan importante. Es más, hasta experimentamos una distorsión en la percepción temporal, pues algo que dejó de ser mencionado una semana atrás se experimenta como si hubiera ocurrido meses atrás, demandando un gran esfuerzo de memoria para traerlo nuevamente a la conciencia. Todo aquello que desaparece de los medios informativos simplemente desaparece completamente de nosotros. Se está dando un condicionamiento colectivo para dirigir aquello que la gente debe tener en cuenta en la vida colectiva, posiblemente también individual. Todo el mundo sabe de esto, pero no tienen verdadera conciencia del éxito de los medios a la hora de dirigirnos. Realicen este ejercicio: traten de recordar algo que haya sido noticia hace unos pocos días. Descubrirán el esfuerzo que deben realizar, especialmente por el desgano que los embarga, como si se les diera una fuerte resistencia para hacerlo. En esto consiste el condicionamiento. Cuando alguien es condicionado para realizar una tarea o no realizarla, no parece ocurrir nada en ustedes, pues siguen siendo libres para realizarla o no, pero un impulso los empuja a realizarla o un fuerte desgano difícil de precisar se opone a ello. Lo que nos está ocurriendo hoy es que los medios de comunicación han logrado condicionarnos para que pensemos y hablemos sobre lo que ellos determinan, me pregunto si este condicionamiento llega a provocar, además, comportamientos colectivos pautados. A veces parece que sí.

lunes, junio 13, 2016



Sólo una cosa puede arruinar a un país, es la corrupción política. Sin corrupción un país no podría arruinarse. Por lo que un país arruinado implica que tuvo uno o más gobiernos corruptos.

sábado, junio 04, 2016



Las grandes verdades siempre se encuentran unidas a intensas emociones que las vehiculizan, de ahí la dificultad para ocultarlas. También explica porqué el arte es uno de los caminos más empleado para expresar las grandes verdades de la existencia, ya que en esencia expresarnos no consiste en otra cosa más que en dejar que las emociones que nos embargan encuentren la forma de manifestarse simbólicamente. Por lo que en el arte de los pueblos será dónde encontrarán su verdad más verdadera antes que en los libros de historia.

El artista es como un médium, a través de su sensibilidad exacerbada vive con mayor intensidad los conflictos de su medio, pero al poseer la capacidad de expresar estas intensas emociones en forma simbólica, promueve de alguna manera la catarsis colectiva. El filósofo, en cambio, también capta estas emociones y, a partir de ellas puede representar lo que está ocurriendo en un lenguaje racional antes que figurativo, lo que le permite teorizar sobre los grandes problemas de la Humanidad. Claro, los públicos de uno y otro son distintos, quienes poseen la suficiente capacidad intelectual para entender al filósofo puede que lo prefieran, mientras que los demás serán arrastrados más por las expresiones artísticas que apuntan directamente a la emoción del espectador. Ambos caminos son igualmente válidos.



Uno de los rasgos que más caracteriza a nuestra época es el de la confusión, la inmensa mayoría de las personas no sabe qué hacer, no sabe hacia dónde marcha el mundo. La gente confundida se vuelve peligrosa pues el pánico se apodera de ellas, y cuando hay pánico en masa se crea el caldo de cultivo para que unas supuestas ideas salvadoras germinen y así nace el fanatismo y la mayoría de los populismos (tanto de derecha como de izquierda), ya que lo que los caracteriza es la simpleza de sus exposiciones doctrinarias, pues la base de las mismas es la emoción y las promesas fáciles, antes que ideas complejas y desarrolladas. Para encauzar a las masas en pánico hay que apelar a la emoción y los esloganes simples. Algo de este estilo: "Todos juntos Podemos".

martes, enero 19, 2016



La capacidad para pensar depende de la capacidad para inhibir los impulsos, de oponerse a ellos, porque una situación demanda de tener que pensar antes de actuar cuando los impulsos nos llevan en una dirección equivocada y se hace necesario cuestionarlos. Una de las analogías que me gusta emplear a la hora de entender en qué consiste pensar es el juego de ajedrez. En el ajedrez se deben vencer a dos enemigos durante una partida: al oponente y a uno mismo. Los jugadores conocen una estrategia que se llama celada, en ésta el adversario parece descuidarse y dejar una pieza en posición de ser tomada, en este caso el jugador si se guía por sus impulsos primarios querrá tomarla pero al hacerlo quedará en una posición de debilidad que el adversario podrá aprovechar para ganar la partida o alcanzar una posición estratégica superior. Un buen jugador desconfiará de todo lo que su adversario haga y no caerá en celadas si es capaz de inhibir sus impulsos y pensar con claridad, esta es la esencia del pensamiento estratégico. El actuar estratégico depende de poder hacer cosas que no nos gustan y que no haríamos espontáneamente si no fuera necesario hacer para así alcanzar una meta. A quien venda un producto no le gustará venderlo más barato o regalarlo, pero hacerlo en ciertas condiciones puede reportarle un aumento de ventas posterior. Es la idea que se esconde tras toda oferta de productos.

Recuerdo un experimento sobre inteligencia emocional que se llevó a cabo hace unos años. Se colocaba a un niño en una habitación cerrada y frente a él se colocaban unas apetitosas galletas, se le dejaba solo un cierto tiempo pero antes de hacerlo se le indicaba que disponía de dos opciones: si quería podía comerse las galletas o, esperar a la vuelta del operador donde se le daría un premio aún más apetitoso. Los chicos que no podían resistir la tentación ni la espera y se comían las galletas alcanzaban menos éxito en a formación escolar y en su vida futura, conrespecto a quienes eran capaces de posponer la satisfacción por un premio mayor más adelante. Estos últimos llegaban más lejos generalmente en sus respectivas vidas.

El pensamiento se ha ido construyendo a partir de la capacidad de inhibición de nuestros impulsos, un animal sin capacidad de aprendizaje a partir de su experiencia moriría. Hay quienes discuten si los animales llamados inferiores poseen la capacidad de pensar, pero todo animal que muestre capacidad de aprendizaje debe tener capacidad para pensar, pues pensar consiste en buena parte en anticipar lo que ocurrirá si seguimos por un camino u otro. El ajedrecista ensaya las jugadas en su mente hasta llegar a la estrategia y movida que pueda conducirlo a ganar la partida. Personas muy impulsivas y con poca capacidad de frustración difícilmente puedan llegar a ser buenos jugadores de ajedrez y buenos pensadores.

Retomando el experimento sobre inteligencia emocional podría deducir que los chicos que han sido capaces de posponer la satisfacción de un deseo por un premio mayor son los que más lejos han llegado en la escala social, deben ser los grandes emprendedores, los que no esperan que otros hagan cosas por ellos y se lanzan a conseguirlas por su cuenta. Estos construirán empresas o alcanzarán los puestos de dirección de empresas grandes donde trabajen, porque para ascender en éstas o en cualquier organización social se requiere de la capacidad para pensar por uno mismo y de tolerar la frustración. Piensan a largo plazo, luchan por algo que está lejos en el tiempo y saben que deberán sacrificar muchas cosas en el presente por algo de mayor valor en el futuro. En cambio, quienes no toleran la frustración, que serán los más, elegirán puestos de trabajo de menor calificación porque están menos preparados y porque no toleran la frustración, lo que les impidió formarse mejor y estar en condiciones de aceptar hoy trabajos de alta calificación. No cuento nada nuevo, en toda organización están unos pocos arriba dirigiendo la marcha de ésta y en la base una mayoría que prefiere seguir a quienes poseen la capacidad para pensar y resolver los problemas. En muchos países podemos notar que ser funcionario público es la aspiración de una mayoría no calificada, porque al obtener un empleo así sentirán que están protegidos para toda la vida. Mientras tanto, aquellos que sí poseen capacidad de frustración y son emprendedores, elegirán ser cuentapropistas antes que funcionarios. La tendrán más difícil, pero el premio mayor si lo alcanzan lo merecerá para ellos.

Claro, en esta división entre los que toleran la frustración y son emprendedores, y los que no y prefieren puestos de trabajo con menor remuneración pero seguro, se crea un fuerte sentimiento de envidia. Quien no tolera la frustración y no ha podido formarse para alcanzar una calidad de vida mejor, ha desarrollado envidia por quienes sí lo han hecho y si pudiera quitarle a quienes han logrado mucho parte de sus cosas, lo harían. Nadie acepta que lo que tiene es lo que merece a partir de su dedicación, no acepta que no tiene más porque no quiere trabajar y arriesgarse para alcanzarlo, le echará la culpa a cualquier elemento externo a él. Será culpa del gobierno, de la política, del capitalismo, etc. Sin negar el hecho de que un gobierno puede arruinar un país, lo cierto es que los emprendedores siempre encuentran la forma de salvarse de lo que les viene de fuera, mientras que los que esperan que el maná les caiga del cielo no.

Las consecuencias en un sistema democrático son muy importantes. Un país puede tener un buen gobierno, un mal gobierno, o uno intrascendente. Si el gobierno lleva bien las cosas y los no emprendedores se sienten seguros y con lo mínimo asegurado todo irá bien. Hay que tener en cuenta que los emprendedores generalmente se las arreglan en cualquier sistema, además, que un país vaya bien depende en buena medida de que los emprendedores creen riquezas, los no emprendedores no pueden crearlas por sí mismos, siempre estarán en posición dependiente. Pero supongamos que un gobierno lleva mal las cosas y los no emprendedores comienzan a perder su seguridad. La consecuencia puede ser devastadora para una democracia. Toda esa masa de gente incapaz de tolerar la frustración, impulsiva y con poca o nula capacidad para pensar, se convierte en una fuerza social fácilmente manipulable para ser conducida en una dirección u otra. Así nacen los populismos. Un rasgo esencial de los populismos es su apelación a la emocionalidad. Todo grupo humano animado por emociones básicas siempre estará manejado por líderes que los manipulan en su propio beneficio. En cambio, quienes sí poseen la capacidad para pensar y tomar elecciones por sí mismos, los que no necesitan de un salvador porque se salvan solos, no son manipulables tan fácilmente, porque se dan cuenta de las cosas.

Las izquierdas populistas son las encargadas de encauzar el descontento popular y los sentimientos más bajos de una sociedad, porque además, muchas de esas personas no tienen nada que perder, pero por sobre todo: necesitan de un salvador. De alguien que piense por ellas, porque ellas son incapaces de pensar por sí mismas, ya que por constitución biológica llegaron al mundo con poca tolerancia a la frustración. Pero además, resulta entendible que quienes no posean capacidad de autogestión, que dependa de otros, necesite de un salvador que los guie, porque ellos son incapaces de guiarse por sí mismos.

Lo peor de todo con estas personas pasa por no percatarse de su situación y por la envidia que experimentan por quienes sí han arriesgado y trabajado por construir algo mejor para ellos mismos. Luego estos envidiosos se sienten con derecho a exigir que le quiten a estos que han trabajado y se los entreguen a ellos esgrimiendo una falsa justicia social. Para alguien con un poco de luces le resultará muy fácil estimular las bajas pasiones de estas personas frustradas y prometerles algo que jamás conseguirían por sí mismos. Así venden su alma al diablo.

Claro, la culpa de este estado de situación es de los gobiernos que conducen a un país a que esa masa de aspirantes a funcionarios corra el riesgo de perder su seguridad, pues desesperados buscarán con toda su fuerza a un salvador que les devuelva la seguridad perdida.

Una vez que un gobierno populista llega al poder con esta gente apoyándolo se encontrará en un terrible dilema para gobernar. Estas masas poseen muy poca tolerancia a la frustración, y muy poca inteligencia para entender una medida cuyos resultados se perciban a largo plazo. Así, que lo primero que deberá hacer un gobierno populista es llevar adelante medidas que proporcionen una pequeña satisfacción a estas masas, deberán darles galletitas todos los días para tranquilizarlos. Deberá modificar los impuestos de manera de que se le quite algo a los que tienen más para dárselos a los que tienen menos. Esta medida proporcionará a los envidiosos una fuerte satisfacción pulsional que justificarán como justicia social. Este gobierno deberá tomar medidas que protejan al trabajador dependiente, que le brinde más seguridad, aunque al hacerlo genere desocupación en un momento donde posiblemente reine el paro. En síntesis, un gobierno populista nace de manera tal que está condenado al fracaso, como lo hemos visto en tantos lugares. Si las cuentas del estado están mal no puede realizar un ajuste debido a que está obligado a aumentar el gasto social para mantener satisfechos a los insatisfechos, pero al hacerlo se endeudará y profundizará la crisis.

Hasta ahora estoy suponiendo que estos gobiernos a pesar de ser populistas están bien intencionados, cuando en la mayoría de los casos no es así. La mayoría de los dirigentes populistas se aprovechan del descontento popular para encauzarlo hacia la obtención de sus propios intereses.

Entonces, si estos políticos desean beneficiarse de este estado de cosas con personas fácilmente manipulables con la emoción y con poca capacidad de pensamiento y sin tolerancia a la frustración, está condenado al fracaso. Primero, está obligado a actuar con rapidez para satisfacer las necesidades inmediatas de estas masas, debe aumentar salarios, jubilaciones, poner más dinero en todo tipo de asistencia social, etc., pero como para disponer de recursos legítimos la economía debería generar más riqueza, sólo le queda un camino: endeudarse para que más adelante sea otro quien pague todo eso. Verán que la muerte de todo gobierno populista se da cuando hay que pagar las cuentas. Hace poco leí una frase que se la atribuían a algún político que no recuerdo su nombre, pero la frase tenía mucho sentido, decía: "El socialismo es el sistema que gobierna con el dinero de otros hasta que se acaba el dinero". Muy cierto. Una vez que el dinero se acaba y hay que pagar se llama a un gobierno de derechas para que saneen las cuentas. La única forma de hacerlo es reduciendo el tamaño del estado y favoreciendo el crecimiento económico.

Difícil la tienen los gobiernos cuando un país llegó al estado donde las masas han perdido la seguridad económica, porque se crean las condiciones para que los arribistas las manipulen para sus intereses personales. Estas masas no son capaces de entender la complejidad de las relaciones políticas y económicas, sólo buscan un salvador que les brinde seguridad, al menos psicológica. Están desesperadas, las emociones más bajas se han activado, y ya sabemos que esas emociones son malas. La envidia es la peor de todas. En esta situación cómo hacerles entender que no es endeudándose que se resuelven los problemas sino a través de medidas que hagan crecer la producción de riquezas y con ello el aumento de empleos, y que atacando a quienes la producen sólo se genera más pobreza y desempleo. Pero la envidia es un sentimiento muy poderoso, un envidioso prefiere su propia destrucción si con ello destruye a quien envidia, antes que dejar que el otro siga estando mejor.

Entonces, cuando se alcanza la masa crítica consistente en que las personas incapaces de valerse por sí mismas pierdan su seguridad, un país se convierte en terreno fértil para que los demagogos populistas las manipulen para hacerse del poder. Basta con dirigirse a ellas como si fueran niños y prometerles seguridad, dinero, pero por sobre todo que se castigará a quienes tienen más. La envidia es la fuerza motriz más poderosa de las fuerzas ultraizquierdistas. Si además, se adorna todo esto con un poco de ideología marxista-leninista, mejor. Un ignorante que además cree tener la razón es el primer paso a la barbarie.

Luego de alcanzada esa masa crítica retornar al camino será muy difícil, porque no hay forma de lidiar con masas incapaces de pensar y entender. ¿Cómo hacerle entrar en razón a un energúmeno que exige que ahora mismo le den lo que quiere y cree que lo merece? Para ello se necesita un gran comunicador, un educador, alguien que con paciencia se dedique a enseñar y mostrar cómo están las cosas y qué camino hay que tomar. Una y otra vez habrá que explicar y explicar. Si no se hace los populistas ganarán el terreno posicionándose en la mente de las masas en descontento. Hay que vencer a la demagogia con inteligencia y educación, no con silencio. El silencio sólo logra que el demagogo crezca y se posicione.

Desgraciadamente no se educa para pensar, se educa para insertarse en el medio laboral, no para pensar.

lunes, enero 18, 2016



Mucho se habla acerca de la verdad pero pocas personas saben en qué consiste, ni personas cultas son capaces de definirla. Un halo de misterio rodea a su concepto. Podemos escuchar cosas como que “la verdad es relativa”, “no existe la verdad absoluta”, “la verdad sólo puede ser dicha a medias”, etc. Esto último tiene mucho de verdad. Pero la verdad es que entender en qué consiste la verdad no es tan complicado. En esencia la verdad califica a un dicho, por ejemplo, si digo que ahora está lloviendo aquí donde me encuentro, y en verdad está lloviendo, digo la verdad. La verdad no es otra cosa que la adecuación entre lo dicho y aquello sobre lo que se dice. No hay más misterio, esto lo sabemos intuitivamente, porque las personas pueden reconocer la verdad aún sin saber definirla. Pueden hacerse una idea acerca de si Pedro está diciendo la verdad o está mintiendo, aunque no sepan decirnos en qué consiste la verdad.

Claro, existen verdades binarias, muy simples, por ejemplo: Ana está embarazada o no lo está, ahora llueve aquí o no llueve, Pedro está vivo o muerto, etc. Pero existen verdades más complejas, por ejemplo aquellas que nacen como hipótesis o teorías. La teoría de cuerdas no ha sido aún demostrada, es una construcción muy compleja donde los científicos no llegan a ponerse de acuerdo. La verdad que puede conducir a una persona a la cárcel puede construirse a partir de pistas parciales y con el paso del tiempo demostrarse que el juicio formado a partir de éstas ha estado equivocado. Ese es el gran problema para definir en qué consiste la verdad y que ha conducido a muchos a decir que la verdad es relativa. No, no lo es. El problema surge cuando por algún motivo no tenemos acceso a la verdad buscada y debemos, en su lugar construir hipótesis y teorías a partir de información parcial. Cuando esto ocurre es cuando se da la multiplicidad de opiniones. Pero, mientras más datos poseamos acerca de un fenómeno investigado más precisas y verdaderas serán las construcciones que hagamos.

Sin embargo, a pesar de lo evidente que puede resultar lo que acabo de escribir, podemos sentir que algo falta ahí, la verdad parece ser más importante que la simple coincidencia entre el dicho y aquello sobre lo que se dice, al punto que una persona puede morir por la verdad. Hay quienes sienten que la verdad debe ser dicha a pesar de todo, de las consecuencias negativas que pueda acarrear revelarla. Existe un fuerte impulso a decir la verdad, y si ese impulso se bloquea la persona puede enfermar. De aquí el gran poder curativo de la confesión. Guardar secretos puede volver atractivas a las personas, pero también puede enfermarlas. ¿Por qué vuelven atractivas a las personas sus secretos? Porque así como existe un impulso a decir la verdad existe otro a buscarla presente en todos nosotros, y tratar de descubrir alguien puede mantenernos interesados hasta que se agoten sus secretos. (Claro, existen personas que jamás dejan de interesarnos a pesar de que no nos guarden secretos, pero este fenómeno será argumento de otro artículo) El cine en esencia consiste en desplegar una trama donde no sólo ocurren cosas sino que además se busca una verdad. Cuando alguien nos atrapa en un relato se debe a que prestamos atención porque deseamos saber qué ha pasado, o sea la verdad. Toda trama cinematográfica pretende sorprendernos momento a momento para mantener presa nuestra atención, hasta la culminación donde se revela una verdad oculta.

Poco a poco vamos viendo que la verdad va más allá del simple acomodo de un dicho con aquello sobre lo que se dice, más bien es una dimensión de nuestra experiencia y, por sobre todo, de nuestra vida, pero para entenderlo debemos tratar de comprender la verdad a través de su opuesto: la mentira.

Este pequeño giro lo cambia todo, porque ahora no podemos dejar de ver que el concepto de verdad o de mentira, está asociado al otro y al Otro. Si la verdad es tan importante es porque no queremos mentiras, no toleramos que nos mientan, necesitamos saber la verdad, particularmente la verdad acerca de las personas que nos interesan. La confianza, tan necesaria entre las personas para poder convivir descansa en la verdad entre ellas, la mentira destruye la confianza.

Los lectores se habrán quedado enganchados a una pequeña distinción que he hecho entre el otro y el Otro. La dimensión de la verdad/mentira siempre incluye a los demás, el “otro” incluye a las personas reales con quienes nos vinculamos. Es más, con ellas podemos mantener distinto nivel de verdad/mentira en función de cuánto nos importen. Se habla mucho de la máscara social que todos construimos para vivir en el mundo, generalmente se emplean distintas máscaras con personas distintas, también se las llama “roles”. Pero también existe un “Otro” con la “O” mayúscula, más extenso, incluyendo a todos los hombres, a la Humanidad como un todo. Una persona puede dirigirse a otro concreto y confesarle algo, pero también puede realizar una confesión pública, y en este caso se dirige a un Otro no específico. Muchas veces experimentamos la necesidad de dirigirnos a Otro, los artistas pueden crear una obra dirigida a una persona concreta, por ejemplo un poeta a su amada, o dirigida a la posteridad. Un filósofo busca la verdad, pero no necesariamente una verdad particular, sino un tipo de verdad general, universal, que pueda interesar a las generaciones futuras. Igualmente la ciencia, pero la verdad científica no es similar a la filosófica. Posiblemente en otro artículo me explaye un poco más en la diferencia.

“La verdad sólo puede ser dicha a medias”. Esta es otra de las frases que se escucha por ahí, especialmente en los círculos Lacanianos. No es del todo cierto, pues como expuse anteriormente con relación a las verdades binarias del tipo Sí o No, en estos casos sí puede decirse completamente, pero hay verdades más complejas y la palabra hablada o escrita no bastan para exponerla, especialmente cuando debe ser comunicada luchando contra la tentación de mentir. Difícilmente una persona pueda revelar verdades sensibles acerca de sí mismo a pesar de la buena intención que tenga para hacerlo, siempre se querrá contarla de cierta manera. De ahí a que para conocer a alguien nos guiaremos más por sus actos que por lo que nos diga acerca de sí mismo. Quien quiera revelarse lo hará a medias siempre, pues su discurso estará soportado por un lenguaje corporal involuntario que lo confirmará o negará. Siempre nos formaremos una idea de alguien a partir de componentes difusos de su comportamiento pues sospecharemos que pueda tratar de darnos una impresión mejorada acerca de sí mismo. Casi siempre captamos estas verdades como a través de espejos múltiples que nos dan reflejos sesgados que luego deberemos integrar en una idea global, y no siempre logramos hacerlo.

La dimensión de la verdad en nuestras vidas es determinante, creo que poco a poco va delimitándose el campo real de la misma: la historia vivida por una persona o un grupo. En esencia la verdad que nos interesa de alguien es su historia vital, ya que es la que nos dará las pistas necesarias para construir la confianza en ella. La verdad de alguien es aquello que ha hecho, de ahí que cada vez que desee expresarse verdaderamente deba luchar contra la tentación de mentir para lograr el reconocimiento. Necesitamos confiar en las personas, los grupos, las instituciones, etc. Las verdades que nos importan no pasan tanto por saber las características del bosón de Higgs, sino por saber si nuestros gobernantes nos mienten, si las pruebas acerca de las virtudes de un procedimiento médico son ciertas y podemos confiar en estas, etc. Necesitamos la verdad para tomar nuestras elecciones. Sin confianza terminamos en lo que se ha denominado sociedades de la desconfianza. Hoy se ha instalado la desconfianza en buena parte del mundo, se vive en desconfianza, sospechamos que cualquiera puede engañarnos para obtener algún beneficio de nosotros y reducimos al mínimo la confianza en pocas personas significativas, a veces ni en éstas.

La característica de esta época postmoderna pasa por la destrucción de la dimensión de la verdad en nuestras vidas. De ahí dichos como que la verdad es relativa y depende del cristal con que se mire. Fácilmente se zanja una cuestión sobre la verdad diciendo: “bueno tú piensas eso yo pienso esto otro”. Para peor se acepta ese estado de situación, posiblemente porque a estas alturas las personas están tan alejadas de la verdad que ya no son capaces de experimentarla como para reconocerla, todo se resuelva en simple palabrería sin mayor sentido que el estético de los discursos. La gente no siente la verdad en sus entrañas y no puede reconocerla al verla. De aquí que los gobiernos se hayan vuelto tan demagógicos en estos tiempos, pues resulta muy fácil engañar a las personas por lo alejadas que se encuentran de la dimensión de la verdad en sus vidas. Hoy se cumple la máxima de Sartre: el infierno son los otros.

Curiosamente la verdad de las personas no deja de revelarse, existe algo así como una presión de fondo que empuja a la verdad a expresarse de alguna manera en actos fallidos, lapsus, chistes, etc. Pero las personas no pueden reconocer la verdad, posiblemente por dejar de confiar en todos. Si no confío en el otro la verdad deja de tener valor y pasamos a vivir plenamente en la sociedad de la desconfianza. Pero no confiar en el otro activa una necesidad mayor de comunicación con el Otro. De esta manera surge la necesidad de expresarse dirigiéndonos al Gran Otro. Las grandes autobiografías nacen de esta necesidad, las terapias dialógicas también, pues un paciente se expresa ante Otro que encarna el terapeuta, muchas veces sin estar plenamente consciente de ello. Un gran error técnico y humano puede pasar por identificarse con ese Otro que el paciente ha depositado en el terapeuta. Pero este proceso también será para otro artículo. Puedo acotar ahora que Dios es una estructura psíquica nacida de la necesidad de algunas personas de encarnar al Gran Otro, al no poder hacerlo en alguien concreto se realiza en una idea. De cualquier manera, hablarle al Otro en Dios o a través de cualquier confesión, o con uno de sus representantes en la tierra, como puede ser un salvador, un terapeuta, un maestro, puede no alcanzar para la curación, debido a que ese “secreto” seguirá permaneciendo en un ámbito estructural interior. La curación vendrá a posteriori al perder fuerza el secreto por una aceptación íntima y liberación con el otro. Verán que las personas que han pasado por una terapia exitosa son más abiertas y espontáneas, es más, a veces pecan por exceso de revelación.

Sintetizando, la verdad debe ser considerada como un campo de fuerzas en las que nos debemos mover siempre, siempre se nos revela y nos fuerza a revelarnos cuando nos distraemos. Las verdades que a las personas les interesan son aquellas que le permiten construir confianza en torno a los diferentes actores sociales que aparecerán en sus vidas. No es algo etéreo, difuso, relativo, es algo muy real, al punto que puede acotarse fácilmente como que es la verdad histórica de estos actores sociales en la vida de las personas sumada a la verdad histórica personal, pues a partir del conocimiento que tengamos acerca de nuestra verdad podremos captar la verdad de los demás.

La verdad, entonces, es una fuerza activa en la vida de las personas, empuja de alguna manera a hacer ciertas cosas y evitar otras. Permite crear confianza y tomar nuestras elecciones. Si con frecuencia te equivocas al tomar tus decisiones podrías analizar si hay alguna verdad acerca de ti que rehúyes conocer.

Quiero que recuerden que la verdad se da entre dos o más.

sábado, diciembre 26, 2015



Cada vez que alguien me pregunta en qué consiste la ética recuerdo a Levinas que decía que la dimensión ética nacía con la aparición del otro. Si estuviera solo en el mundo haría lo que quisiera o pudiera sin preocuparme de nada más, pero cuando el otro aparece todo cambia. Ya no se puede hacer lo que se quiera pues existe otra voluntad, otra intención, y consecuencias en los actos. Pero no sólo consecuencias, sino que también puede existir preocupación. Solo no hay consecuencias, si como la fruta de un árbol no ocurre nada, sólo que deja de existir como fruta y algo de ella pasará a formar parte de mí. Pero si se encuentra el otro cerca sí, porque puede que el otro también quiera comer esa fruta o que la necesite para sobrevivir. Si me encuentro en un bosque con escasez de alimento sólo debo velar por mí mismo, si cazo un conejo para comer puedo comérmelo solo, pero si estoy con otro debo considerar al otro y decidir qué hacer, ¿lo comparto para que no muera de hambre? ¿me lo como todo pensando en sobrevivir a pesar de que ese acto puede implicar la muerte del otro? Esta es la dimensión de la ética, el nacimiento del bien y del mal.

Cuando el otro aparece en el horizonte vital surge la necesidad de contemplarlo cada vez que se deba o se quiera hacer algo. Claro, existe la posibilidad de ignorarlo, eliminarlo, contemplarlo a veces y otras no, defenderse etc. El otro puede querer nuestras cosas y eso es peligroso, pero el otro también puede ayudarnos a cazar y colaborar con nosotros. El otro puede ser una bendición o un peligro de muerte, y entre estos dos extremos desplegarse la relación. Porque ahí está la cuestión, la aparición del otro implica el vínculo, la relación. Con el otro se establece una relación y el mundo cambia. Comenzamos a vivir en una relación, lo que implica tener que contemplarlo en cada uno de nuestros actos, para bien o para mal.

El hombre es un ser social, vive en grupos, comunidades. Se nace en el seno de una familia, se aprende a hablar y pensar en el lenguaje de esa familia, se conoce al mundo desde esa familia. El otro siempre está presente en nuestras vidas desde antes del nacimiento, sin el otro no sobreviviríamos. El otro en la especie humana es constitutivo de nuestro ser. Nuestra mente tiene al otro integrado en sus procesos cognitivos y afectivos. Desde que nacemos cada uno de nuestros actos está sometido de alguna manera a la aprobación o rechazo de los demás. Y en este campo de aprobación o rechazo crecemos.

Quiero destacar algo muy importante en esta estructura. Supongan que yo existiera solo, que nunca hubiera estado con alguien, que hubiera aparecido en el mundo por generación espontánea. Existiría solo, haría lo que quisiera, etc. Un día por generación espontánea aparece alguien más y todo cambia. Habrá que conocer a ese ser semejante a mí que se me aparece, comenzará un vínculo de amor u odio, etc. Pero esta situación es ficticia, nadie aparece en el mundo por generación espontánea, nacemos. Esto quiere decir que una pareja, un hombre y una mujer generan a un nuevo ser que llega al mundo en su seno. Hay que agregar algo más a este proceso y es que lo mismo ha ocurrido con ellos, han nacido de padre y madre. Y sus padres también han nacido de padre y madre. Y cada una de estas personas no sólo han nacido de padre y madre sino que lo han hecho en algún grupo humano más extenso. Si por alguna razón una pareja trae al mundo a un chico y están viviendo solos en un bosque aislado o en una isla, ambos vienen de algún lugar, de un grupo mayor que les ha dado algo muy importante: un lenguaje para comunicarse y entender las cosas y una identidad.

Qué implica esto: que cuando llegamos al mundo antes de nosotros hay una pareja que nos engendró, puede que alguno de los miembros o ambos hayan muerto antes de nacer o durante el nacimiento, pero si así fuera alguien se haría cargo de nosotros, sino moriríamos, alguien nos cuidaría y nos enseñaría a hablar, con lo que entraríamos en una cultura anterior a nosotros que nos brindaría una identidad, porque sólo poseemos identidad gracias al lenguaje y la cultura en la que nacemos.

Pero ¿quién fue el primero de todos?, ¿de dónde venimos? Generalmente se idealiza a los primeros que dieron origen al grupo. Algún mito de los orígenes dará cuenta de ello, pero lo importante es que siempre se coloca al grupo o comunidad por encima de sus miembros ya que si así no fuera sus miembros no podrían sobrevivir. Algún miembro histórico será considerado como el patriarca de esa comunidad. En ese marco histórico-mítico se crea la identidad de las personas.

¿Qué implica esto? Que crecemos en una dimensión valorativa cuyos valores trascienden a los miembros individuales. Cuando un chico crece en una familia los valores con los que crece no han nacido en sus padres, sino que provienen de la cultura de estos. Unos valores que se han ido decantando a lo largo de muchas generaciones.

De esta manera cuando un chico hace algo será evaluado en función de una serie de criterios. Primero, su seguridad, segundo lo que su familia quiera, tercero lo que la comunidad espere de sus miembros. La naturaleza del bien o el mal nace de consideraciones cuyo origen se encuentra en el seno de la comunidad. Lo que beneficie a la comunidad será bueno, lo que la dañe será malo.

Todo grupo humano requiere de sus miembros una combinación de impulsos: algo de egoísmo que lleven a sus miembros a proteger sus vidas y otro que lleve a colocar al grupo por encima suyo, un impulso altruista. De ahí que todo acto demande una consideración ética teniendo en cuenta estos polos opuestos.

Pero para que alguien renuncie a sí mismo por algo mayor es necesario convencerlo de ello. Los mitos, las religiones, el patriotismo, pretenden educar a sus miembros para que quieran hacerlo, y lo hacen a través de distintos caminos que no necesito describir aquí. Pero lo cierto es que a lo largo de nuestras vidas aquello que llamamos conciencia ética se desarrolla en nosotros de alguna manera llevándonos a tener que elegir entre el bien y el mal en todos aquellos actos que involucre a otros.

La esencia del bien y el mal tiene como origen a la comunidad en la que se nace y su propósito es proteger y mantener cohesionada a la misma. Sin una cuota de altruismo suficiente en los miembros ésta no podría sobrevivir. Pero este proceso implica una lucha interna, pues cada vez que una persona quiera o necesite hacer algo que pueda afectar a otros deberá elegir entre sí mismo y los demás. Los más fuertes ganan en esta lucha y serán recompensados con la aprobación general, los más débiles, los que caen en la tentación serán sancionados.Curiosamente los más fuertes son aquellos que pueden anteponer el bien general a sí mismos.

Esta es la dimensión ética en la que cada ser humano debe luchar diariamente para darle sentido a su vida.

jueves, diciembre 17, 2015



Todo supuesto aprendizaje fruto de la experiencia que no desencadene un cambio palpable en la vida de una persona no es un aprendizaje válido. Continuamente escuchamos decir a las personas que su sufrimiento tuvo un gran valor debido a que generó experiencia y aprendizaje, pero resulta que su vida no ha cambiado en años, y los cambios, si se dieron, fueron accidentales llegando desde el exterior. Este saber fruto de la resignación no tiene validez alguna, sólo ocupa espacio mental para cubrir la desesperación. La inmensa mayoría de las personas han aprendido a resignarse, nada más y, hasta experimentan cierta satisfacción narcisista en ello.

viernes, diciembre 11, 2015



La desconfianza en el otro es la causa de la mayoría de los males en este mundo, una vez instalada sólo puede crecer como bola de nieve.

jueves, diciembre 10, 2015



Como algunos habrán notado este blog posee la opción de consultar entradas al azar. Como creo en las sincronicidades empleo esta función cómo guía correctora del rumbo a tomar con mis textos, un buen oráculo que me aconseja sobre qué escribir y, a veces, me muestra errores que he cometido con algún artículo. Hoy consulté con esta opción y apareció esta frase: "El filósofo busca la verdad". Alguna vez me preguntaron en qué consistía la filosofía y lo primero que me vino a la cabeza fue esta frase que tomé como pilar para entender la esencia de la actividad filosófica desde sus comienzos hasta el día de hoy, pilar que además permitía entender la diferencia entre ciencia y filosofía, subordinando la primera a la segunda. Claro, no pienso detenerme en este momento a analizar en qué consiste la verdad, pues en torno a ella giraría el debate para entender la diferencia. Hasta ahí tomé la aparición de esa frase como un buen recordatorio de mi labor en este blog y en todos mis escritos, pues lo que siempre he tratado de hacer ha sido descubrir la verdad. Pero no me quedé ahí, tuve la mala o buena idea de repetir la operación y apareció esta otra frase: "Se escribe para seducir y este es el motor de toda escritura". Otra gran verdad, recuerdo que Sartre comentó en alguna biografía o entrevista que le hicieron que sus inicios filosóficos y literarios estaban marcados por la intención de seducir. Cohelo (perdonen la comparación) dijo lo mismo. Entonces, ¿la heroíca actividad filosófica que busca la verdad, estará emparentada con el mito del Quijote que, busca en definitiva matar los gigantes del molino para conquistar el corazón de Dulcinea? Creo que sí. Aunque en algún punto el impulso motor se independiza del objetivo inicial y se nutre de sí mismo. Un escritor puede comenzar su marcha con esta intención quijotesca para, en algún momento, comenzar a escribir por el puro gusto de escribir. Sin embargo, creo que siempre persiste una fuerte tensión interna entre ambos fines, y por momentos el escritor se siente a sí mismo como impostor, y siente su escritura como impostada. En definitiva, somos organismos que se mueven por impulsos básicos de la especie. Los pajaritos echan plumas de colores el hombre se adorna con finas ideas cuando puede, o con zapatitos de charol.

lunes, diciembre 07, 2015



Hoy leía un artículo periodístico que decía que los políticos de las grandes potencias se dirigían a la gente en sus oratorias como si su público tuviera 13 años. El estudio se basaba en un análisis muy profundo del discurso. Claro, uno puede pensar: se expresan de esta manera para llegar al mayor número de personas y que todos puedan entenderlos. No es así, ellos poseen 13 años mentales, ese es su mundo. Estamos gobernados por niños grandes. Lo peor de todo es que cuando vemos a un presidente de un partido con estas pobres condiciones pensamos que ese hombre/mujer llegó a ese puesto luego de años de debates y luchas internas en sus partidos para posicionarse, son, entonces, los mejores de sus partidos, y si ellos son los mejores ¿cómo será el resto?

Esta infantilización del discurso político lo vemos en todos los órdenes de la vida, en los noticieros, en la publicidad, en todos los medios audiovisuales, de ahí a que el cine se haya vuelto cada vez más físico y con menos diálogos. Todos los textos tratan de ser cortos y en las primeras palabras colar la idea que desean transmitir, porque luego de la quinta o sexta palabra el oyente/lector ya perdió la concentración y el hilo de lo que le están diciendo. La defensa de este estilo argumenta que el buen orador debe poseer capacidad de síntesis, y si no puede expresar en pocas palabras su pensamiento entonces no es buen orador. Bastaría con decirles que hay cosas que requieren un mayor número de palabras, que la complejidad no puede sintetizarse, pero a esta altura de mi texto ya dejaron de leerme.

Lo que más me preocupa de este estado de cosas no es tanto la simplicidad de los discursos, sino la simplificación de las personas que los portan. Sentir que la gente que me rodea tiene 13 años mentales, que quienes dirigen el mundo y deben aportar soluciones a los grandes problemas de una población mundial de  7.000 millones de habitantes apenas pueden atarse solos los cordones de los zapatos.

viernes, septiembre 11, 2015



La filosofía busca la verdad, la ciencia el conocimiento.

martes, septiembre 01, 2015



Todos los llamados gobiernos progresistas-populistas adolecen del mismo mal: desviar dinero hacia quienes no trabajan.

Un mal concepto de justicia social que enmascara una poco oculta envidia pide quitarle al que tiene más para dárselo al que tiene menos. Los menos inteligentes no se ponen a pensar –ni lo desean- que quienes tienen más han trabajado más para obtener lo que han alcanzado. Los haraganes, los que no desean esforzarse, los que no estudian, no se forman, no trabajan, pretenden que a quienes sí lo han hecho se les quite parte -o todo- de lo obtenido con su esfuerzo y se lo den a ellos, y pretenden llamar justicia social o redistributiva a este mecanismo. Claro, resulta más fácil exigir que te den a hacer algo para ganártelo.

Esto que describo rompe los ojos dicho así, pero la inmensa mayoría de las personas no lo ven, o no quieren verlo. Me inclino por el lado de no poder verlo. Si las personas fueran verdaderamente inteligentes el mundo no estaría como está.

Sin duda que resulta correcto ayudar a alguien que por alguna desgracia se ha quedado sin trabajo o forma de ganarse el sustento para sí o su familia. Pero ayudar a esa persona a levantarse no implica pagarle un sueldo por no trabajar de por vida. Pues, sencillamente no volverá a hacerlo. Se le puede dar un subsidio de algún tipo mientras se le encuentra trabajo, unos meses, pero no 2 o más años, porque simplemente se las arreglará para no trabajar cosa de poder seguir cobrando ese subsidio.

No hay que mantener a los desempleados con subsidios, hay que buscarles trabajo, y si no quieren trabajar quitarles el subsidio y a otra cosa, verán como al poco tiempo encuentran trabajo o algo para hacer. Claro, pueden argumentar que en 2 años no han podido encontrar trabajo a pesar de buscarlo con todo su empeño. Cuando se interroga a estas personas fácilmente encontramos el motivo por el que no han encontrado empleo que vaya con su personalidad, status social, formación, etc., es que no sobran cargos de Gerentes Generales en las empresas. Nadie quiere trabajar de empleado simple, además, los patrones son terriblemente desconsiderados, viven pidiendo que se hagan cosas y terminan generando mucho estrés. Quién se cree que es ese tipo que me pide que haga cosas, ¿acaso cree que por un sueldo tan magro además debo hacer lo que me pide?

Los gobiernos progresistas levantan sus banderas en torno a un principio que llaman de justicia social que se manifiesta en torno a dos movimientos: quitarle a los ricos (porque son malos, aprovechados, y lo que tienen lo tienen porque les cayó del cielo o porque han explotado a alguien, no porque hayan trabajado por ello) y sostener el desempleo con subsidios, de esa manera se aseguran los votos pues nadie va a votar a alguien que pueda terminar quitándoles un sueldo que cobran por no hacer nada.

Por si fuera poco se crea el hábito de no trabajar o, peor aún: la cultura del paro, de no trabajar. ¿Cómo hace para empezar a trabajar nuevamente alguien que ha estado años en el paro? Y cuando esta estructura se convierte en Cultura, más difícil resulta erradicarla. Cuando se establece la Cultura del no trabajo, del paro, junto a la exigencia al gobierno de que dé más subidio para estas causas, se crean las condiciones para la ruina de un país. Con vagos militantes de la vagancia sólo existe un camino para un país: la ruina completa.

¡Qué país puede sostenerse así castigando al que trabaja y premiando al haragán que no quiere trabajar? Bueno esa es la esencia de los gobiernos progresistas, gobiernos que se encumbran encausando el descontento popular hacia sus propios objetivos de poder e intereses económicos. La mayoría de los líderes políticos de cuarta sin mucha inteligencia apelan a esta fórmula por la sencilla razón de que funciona.

Esta fórmula es la que emplean todos los gobiernos populistas-progresistas y todos sin excepción han terminado empobreciendo y arruinando a sus respectivos países.

jueves, mayo 28, 2015



No hay que engañarse, un filosofo en la actualidad es un encantador de serpientes, de ahí la dificultad para lograr que sus discípulos sean capaces de ver los errores en los planteamientos de su maestro. Un filósofo no demuestra jamás sus concepciones, su destreza se desenvuelve en el campo de la persuasión.

miércoles, mayo 13, 2015



El síntoma más temprano de incompetencia poética es la cursilería, creo que los grandes poetas en sus comienzos se delataban por no expresar este gen, lo que me lleva a creer que quien no ha nacido poeta jamás lo será. Que me perdonen las quinceañeras que tanto gustan de exponer páginas de sus diarios íntimos. El concepto de cursilería explícito es una de las varas más precisas para descartar la impostura sentimental.

sábado, mayo 09, 2015



Algunos creen que no se necesita leer para ser filósofo. La historia y la cultura nacen de la escritura,  no tendríamos pasado sin la escritura, no podríamos pensar sin pasado. Quien crea que puede filosofar sin conocer la historia de la Humanidad está equivocado, como mucho podrá reflexionar sobre su propia experiencia, pero no filosofar, pues la filosofía demanda de una perspectiva histórica del hombre y de los problemas del hombre. Yo puedo pensar acerca de uno de los problemas de la filosofía, puedo preguntarme qué es el amor, la poesía, la verdad, el saber, la ética, etc., pero mi pensamiento no alcanzará el rango de pensamiento filosófico hasta que investigue qué han dicho los hombres en el pasado acerca de estos temas y pueda comprenderlos en una perspectiva histórica. Quien sólo reflexione sobre estos temas será como mucho un pensador, pero no un filósofo. Probablemente repita cosas ya dichas sin saberlo. Pero filósofo no es quien piensa sobre los grandes temas de la Humanidad, es quien piensa a partir de sí mismo y de todo lo que se ha dicho y escrito desde que existe memoria escrita sobre estos temas. Existe un pensamiento filosófico que se inició hace milenios, posiblemente en Grecia, y quien quiera filosofar deberá encarnar este pensamiento, tomar la posta y continuarlo. La actitud necia del improvisado de creer que mirándose el ombligo descubrirá lo que no conoce es la bandera que han levantado muchos chicos rebeldes, se entiende, pero no se puede compartir.

miércoles, mayo 14, 2014



La ética se va perdiendo a medida que el valor de las personas decae. La ética nace del compromiso, no del falso compromiso de boca, sino del real que nace de la posición social. Si tengo una empresa debo ser responsable obligatoriamente debido a que si no lo soy pierdo clientes. Mientras más arriba se encuentre una persona en la estructura social mayores compromisos tiene y mayor ética está obligado a mantener. Me dirán que no siempre ocurre esto. Es cierto, no ocurre cuando se tiene un poder ilimitado. Vemos políticos corruptos que hacen lo que quieren debido a que son intocables. Pero la formula que expreso hace referencia a la dependencia de la imagen pública que se tenga.

Antiguamente los grupos eran pequeños y todos se conocían. Cada miembro tenía su valor en el grupo, y en función de ese valor desarrollaba su ética. No niego que existan personas con un fuerte comportamiento ético a pesar de no ser valorados en el grupo, pero posiblemente por esto mismo tratan de portarse bien. Los más débiles se sienten obligados a portarse mejor para ser aceptados. Cuando alguien siente que su rol en la sociedad en la que se encuentra es fuertemente valorado, tiende a comportarse según el rol que desempeña. El médico del pueblo es irreemplazable, el carpintero también lo es, existen profesiones que otorgan un gran estatus.

¿Pero qué ocurre cuando se incrementa el número de personas en una comunidad y ya no hay un sólo médico, sino cientos, miles? Cuando alguien puede ser sustituido fácilmente, cuando pasa a ser alguien del montón, su ética decrece. Ni hablar cuando alguien es prácticamente desconocido fuera de un círculo de amistades muy pequeño.

Si alguien es prácticamente desconocido y debe enfrentar un dilema ético, pesará las pérdidas y ganancias, y actuará en función de este cálculo. Salvo que termine en la cárcel, un comportamiento reñido con la ética sólo conducirá a una sanción social por parte de un grupo pequeño de personas. Puede que lo que ese grupito piense no sea relevante para quien actúa mal. Escuchamos muchas veces decir “no me importa lo que piensen acerca de mí los demás”. Llegados a este punto cuando los demás no pueden afectar, cuando la imagen pública no es importante, se entra en la esfera donde la ética deja de ser importante.

Es cierto que muchas veces se trata de elevar la ética a una esfera individual llamada de los “principios” o “valores”, donde cada uno elige sólo para sí, pero la realidad es más compleja -o menos-. Cuando compramos un electrodoméstico tomamos en cuenta la marca, cuando visitamos a un médico -si podemos pagarlo- nos guiamos por su trayectoria. Un vendedor de coches sabe que si el próximo cliente le compra un coche no lo verá nunca más, así que la comisión que se lleve es lo único importante para él. Es más, puede que hasta se guíe por una ética de los negocios que lo empuje a ganar todo lo que pueda.

Hay que ser realistas, el comportamiento ético de las personas dependerá de cuánto dependan de su imagen pública. Mientras más anónimos nos volvemos, mientras menos valgan las personas, menos ética.