sábado, octubre 19, 2013



Para los macrobióticos el café es un veneno debido a que es muy yin y dispersa nuestro yang, además, acidifica la sangre conduciendo a la desmineralización de nuestro organismo. Sin embargo, en la macrobiótica como en todo, es cosa de equilibrio. Los alimentos se equilibran según sus cualidades y el yin extremo del café puede equilibrarse con alimentos muy yang, además, puede emplearse sólo en algunos momentos para propósitos puntuales.

Yo conozco dos. El primero, que los maestros de la macrobiótica conocen, es el de aflojar la lengua. Sí, para el maestro que debe pararse a hablar frente a un público, el café fluidifica la palabra. Al orador le llegan las palabras que necesita sin necesidad de llamarlas. A mí me sucede algo parecido pero al escribir. Siempre y cuando no tome café todos los días. Por ejemplo, trabajo sobre un tema varios días, cuando creo que ya lo tengo me tomo una taza grande de café y me lleno de ideas y sabiduría para escribir. Es necesario que mi organismo no se acostumbre al café, por eso sólo lo tomo en el momento que lo necesito para amplificar un proceso que se está dando. Si todos los días tomara café y me acostumbrara, no funcionaría. Lo sé por experiencia.

El segundo propósito es el del deporte. Muchos saben que me gusta correr, que considero el correr como el mejor de los ejercicios para mantener una buena salud. Si antes de salir a correr tomo una taza de café con miel, ocurre algo que muchos deportistas conocen: desaparece el cansancio y el dolor. Una de las funciones del café es borrar el cansancio. Además, eleva el estado de ánimo, nos pone felices, eufóricos, con gran energía.

Claro, muchos pensarán: pero es una droga, te estas estimulando. No, es un disparador. Ese pequeño estímulo se amplifica con el ejercicio y, en mi caso, corro como si tuviera 20 años. Hoy en la mañana dejé atrás a varios chicos de alrededor de 20 años mientras corría por la Rambla de Montevideo. Puedo correr un 30 % más de distancia con el café con miel, y toda esa distancia recorrerla sin nada de cansancio o dolor. Mi organismo se debe llenar de endorfinas y de las famosas substancias del bienestar que produce el organismo. Sí, el ejercicio es una droga, pero una droga sana que equilibra todas nuestras funciones. Puedo correr un 30 % y sin cansancio con sólo una taza de café con dos cucharadas grandes de miel. Es increíble.

Por todo esto es que los macrobióticos aconsejan eliminar completamente de la dieta el café, por su cualidad yin y ácida, pero no dejan ellos de tomarlo en ciertos momentos para encontrarse mejor cuando deben enfrentar alguna prueba.


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