domingo, mayo 12, 2013



Las personas actúan de acuerdo a la ética cuando están siendo observadas. Sólo la posibilidad de la sanción sostiene la ética. La ética nace siempre de la presión del grupo. El héroe sería quien se sacrifica íntegramente por el grupo. El malo sería quien cae en la tentación beneficiándose a sí mismo a costa del grupo o que lo ataca de alguna manera o a alguno de sus miembros. Para que la especie sobreviva el grupo debe encontrarse por encima de cada individuo, así que la ética constituye una ventaja adaptativa. Pero también lo ha sido el desconfiar de los extraños. Cada grupo se pone a la defensiva ante otros grupos o cualquier extraño. Generalmente se lo ataca y destruye.

¿Por qué hoy la ética está más cercana al Derecho que a una actitud natural? Antiguamente los grupos se mantenían unidos por siempre, por lo que la fidelidad al grupo era mayor. Pero hoy no ocurre esto en las grandes ciudades, a lo largo de nuestra vida pertenecemos a muchos grupos, el núcleo familiar es el primero, luego los grupos de estudio, luego los profesionales, laborales, deportivos, etc. Entramos y salimos de los grupos tantas veces que dejan de ser importantes para nosotros, ya no sentimos pertenecer como podrían sentirlo las personas en otras épocas. La tendencia a la individualidad implica que nuestro grupo se va reduciendo a nosotros mismos y a nuestras familias más cercanas y nada más. Las implicaciones son importantes, ya que los demás se convierten en extraños y peligrosos. Sartre decía que “el infierno son los demás”. Esta es la sensación que se tiene al día de hoy.

La confianza o desconfianza no dependen de la voluntad, no puedo obligarme a confiar o a sentir lo que no siento. Los grupos y movimientos políticos que pretenden imponer la ética y la solidaridad fingiendo tenerla caen en la impostura y en la mentira. Quien finge miente y en quien miente no se puede confiar. Así como no podemos amar a todo el mundo por voluntad, no podemos expresar un comportamiento ético en espacios con desconocidos o con gente con la que no mantenemos un vínculo estrecho.

La dimensión ética de nuestro comportamiento concierne sólo a los vínculos con personas cercanas en lo afectivo o grupos en los que hemos estado por mucho tiempo, no con desconocidos o grupos donde sólo estamos de paso. Hablar de ética hoy es como hablar de amor a la Humanidad, queda lindo para los discursos pero todos sabemos que se está fingiendo.

La ética es cosa del pasado de cuando los hombres vivían toda su vida en el mismo grupo humano con vínculos muy intensos. Hoy los vínculos son débiles, para muchas personas inexistentes. Pero igual es necesario proteger a la comunidad y para eso se encuentra el Derecho, las leyes que regulan el comportamiento social.

Sin embargo, se oyen los reclamos éticos, la gente pide algo que no puede obtenerse. Pedir ética es como pedir amor entre los hombres.

Pero existe un tipo de ética operativa, por ejemplo, la que se da en un profesional que necesita transmitir confianza. O en una empresa que ofrezca servicios o productos de cualquier índole, necesita generar confianza. Esta ética se construye al sólo efecto de poder operar en sociedad, pero no la podemos confundir con la ética verdadera.

Este no es el primer artículo donde escribo sobre la confusión que mantienen las personas en torno a la ética, se juzga a las personas por la distancia entre la ética operativa que todos debemos mantener para movernos en sociedad y los sentimientos reales. Se pretende exigir que se sienta lo que no se siente. Hoy sólo podemos aspirar a una ética operativa para disponer de la confianza suficiente para desarrollar nuestras profesiones, para trabajar, pertenecer a un cuadro deportivo, etc. O para ser respetado en el vecindario, nada más. Los vínculos se han roto, no nos importa lo que le ocurra al vecino mientras no nos afecte a nosotros.

Quiero destacar este punto: LA DIMENSIÓN ÉTICA DEL COMPORTAMIENTO SÓLO SE DA EN VÍNCULOS HUMANOS FUERTES. EN VÍNCULOS DÉBILES SÓLO SE DA LA ÉTICA OPERATIVA QUE FACILITA EL RELACIONAMIENTO ENTRE LAS PERSONAS.

La gente en sociedad aparenta, todos lo sabemos, finge sentir lo que no siente para mostrarse más buenas de lo que son en verdad. Existe como un ponerse de acuerdo entre todos para fingir estas cosas. Yo no finjo lo que no siento, pero la mayoría sí. Hay que cuidar de no cometer el error de creer que esos fingimientos son reales. Si alguien dice sufrir por el daño que haya sufrido otra persona que no conoce, está mintiendo, está aparentando para la cámara.

Por todo esto creo que hablar de ética en su acepción real no tiene sentido alguno al día de hoy.

También es hora de reconocer que los vínculos humanos se han roto o debilitado al punto de que ya no nos importa qué pueda ocurrirle al vecino. Nos encontramos en un mundo de extraños. Quien ha trabajado muchos años en un mismo lugar puede que no sea muy consciente de lo que escribo, pero es así. No tiene nada de malo este debilitamiento de los vínculos, simplemente es un fenómeno que se ha dado y punto. Pensar en el hombre al día de hoy debe incluir este dato de la realidad.


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