sábado, marzo 23, 2013



Sabemos muy bien que en toda persona se dan dos dimensiones plenamente identificables: la esfera pública y la esfera oculta. Cuando alguien sabe que su accionar no será conocido se permiten libertades que no se permiten en la esfera pública. Racionalizaran de muchas maneras su comportamiento, se lo justificarán para que su autoconcepto no se dañe, pero actuarán según sus más bajos instintos. Cuando hablemos con alguien y se refiera a sí mismo, estará plenamente convencido de que es según se muestra en la esfera pública. Pero en algunos casos, cuando la distancia es muy grande entre ambas esferas, se produce una tensión que puede conducir a la fragmentación de la personalidad. Pero también existen casos donde las personas parecen poseer una exagerada aptitud para el histrionismo, la cara y la boca se separan del cuerpo y se expresan sin ser acompañados por éste. Gente con rostro de piedra para negar categóricamente todo lo que se sabe de ellas.


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