jueves, noviembre 07, 2013



Somos “expresión”, siempre nos estamos expresando, pero la estructura de toda expresión es la de comunicar un estado interno, así que el Otro siempre está implícito en todo lo que se haga, aún cuando se esté solo. Este principio, tan básico y que incluye a todas las formas superiores de vida -creo que a todas las formas- revela la naturaleza de la psiquis, la psiquis incluye la generación de “sentido” con el propósito de la comunicación. Nuestro Ser incluye al Otro, ambos nos constituimos e influenciamos recíprocamente, sólo que el Otro está desde antes de que yo llegue al mundo y seguirá ahí después de que me vaya. El lenguaje lo custodia primordialmente el Otro, porque a él nos dirigimos, él es quién debe entendernos. Como bien decía Lacan, el Otro es la causa del habla, y del deseo. Cada uno de nuestros actos nace del Otro, pocos lo entienden, claro. Por este motivo puede entenderse cómo le afecta a alguien el que le quiten la palabra, el que no pueda expresarse para dar testimonio de sí. La enfermedad es el lugar donde una palabra no dicha puede encontrar un lugar para permanecer al acecho.


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