lunes, octubre 21, 2013



Hace unos días leí un artículo muy revelador para mí. No porque expusiera alguna idea nueva que desconociera, sino porque mencionaba algo que venía sospechando desde hace un buen tiempo. Nuestro organismo distingue entre simples placeres solitarios y placeres que involucran a otros. La felicidad la experimentamos cuando somos altruistas y hacemos algo por los demás.También cuando realizamos actividades con otros.

Si lo piensan un poco tiene mucho sentido, somos organismos sociales y la supervivencia depende de la salud del grupo. La Naturaleza colocó  placer en las actividades necesarias para  sobrevivir, tanto nosotros como la especie, fundamentalmente la especie.

Al encontrarse la especie por sobre nosotros resulta entendible que lo que hagamos por ella nos llenará de propósito, de sentido. ¿No han notado que la juventud necesita de las grandes causas a seguir para conferirle sentido a sus vidas? Esta tendencia está impulsada por el desborde hormonal.

Podemos experimentar placeres solitarios, como comer, beber, ver una película, etc., pero estos no nos llenan, son inferiores. Posiblemente la Naturaleza nos empuje de esta manera a salir de nosotros mismos hacia los demás. Lo llamativo es que no sólo nos empuja hacia los demás para la colaboración, sino que también lo hace para el dominio. Las grandes fuerzas emocionales impulsoras nos llevan hacia los otros. Vivir es vivir con los demás. Pero así como estamos diseñados para la colaboración, también lo estamos para la guerra para sobrevivir y dominar.

Podemos realizar infinidad de actividades en solitario, pero el placer que provocan es pobre al lado de actividades valiosas que contribuyen al bienestar general. La autorealización consiste en realizar actividades que consideramos valiosas. Para que lo sean deben trascendernos. De ahí que el reconocimiento sea tan importante para las personas, pues quiere decir que si lo obtienen su vida habrá tenido algún sentido.

Creo que intuitivamente entienden lo que digo, el hedonismo hace agua por todas partes, los placeres solitarios pueden tener algún valor pero no llenan. La mayoría de los análisis descuidan la dimensión de los demás al considerar el tema de la felicidad. Sería como descuidar la pareja sexual en la actividad sexual. Al hacerlo no podrían diferenciar la masturbación del coito. Muchos análisis de la felicidad parece que sólo consideraban la dimensión masturbatoria de la misma, y no su cualidad vinculante. Al incluir la dimensión vinculante corrijo muchos errores que se cometían anteriormente.

Es más, la prueba la obtuve ahora al buscar en google una imagen para el artículo,sólo aparecen imágenes de personas saltando con los brazos en alto. No encuentran imágenes de personas gozando su felicidad con otros. Parece que la felicidad en esas imágenes estuviera dada por vencer obstáculos y autosuperarse, pero sin los otros. El conocido éxito triunfalista.


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