martes, agosto 06, 2013



Habitualmente escuchamos decir cosas como “que la verdad es relativa”, que “la verdad absoluta no existe”, que “cada uno tiene su verdad”, etc. Se habla como si la verdad fuera algo inaccesible. No es así, la verdad siempre se nos revela de alguna manera, el problema es que cuando lo hace y no coincide con lo que esperamos o deseamos, la negamos. Piensen un poco, hagan memoria, examinen en sus vidas cuando al fin alcanzaron alguna verdad, descubrirán que ya la conocían, pero que se resistían a aceptarla. El problema no pasa por si la verdad es accesible o no lo es, el problema pasa por aceptarla. Para entender en qué consiste la verdad debemos valernos de un criterio, un único criterio válido a tener en cuenta: la verdad siempre se nos revela. No podemos hablar acerca de una verdad que no se nos revele de alguna manera. Últimamente se ha puesto de moda esgrimir ante una revelación clara decir que es sólo una interpretación. Es el último cliché para negarla. Resulta claro que decir que la verdad es relativa, no existe la verdad absoluta, o que cada uno tiene su verdad, tiene el propósito de descalificarla, de relativizarla. Cuando una verdad es innegable siempre queda, como último recurso, decir que es sólo una interpretación más de las muchas posibles.


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