lunes, octubre 07, 2013



Lacan decía que lo real insiste. Algo de eso hay, la realidad, más que lo material, es aquello que nos obliga a actuar de alguna manera, que genera presión interior para actuar y resolver. Por ejemplo: debo terminar una tarea X, pero la voy postergando, dependiendo de lo importante que sea esta tarea me sentiré de mal por no terminarla. Siento que debo terminarla, estoy obligado a ello, y mientras no la termine me estará persiguiendo. Esta tarea inconclusa puede resultar más real para mí que muchas cosas materiales que me rodean ya que me provoca un ostensible malestar el tenerla pendiente.

Pedro robó un banco hace 5 años, fue a la cárcel por ello y luego de cumplir su condena se encuentra con que no puede conseguir trabajo por culpa de ese acto que, para él es más real que muchas de las cosas materiales de su entorno. Nuestra historia personal es parte de la realidad, forma nuestra realidad y posee un peso mayor que muchas cosas materiales.

El gran error que se comete al tratar de entender qué cosa sea la realidad es la de confundirla con lo material que nos rodea. Sin duda que todo lo material que conforma nuestro entorno forma parte de la realidad y debo tomarlo en cuenta. Pero existen otros elementos que la conforman, nos encontramos inmersos en un proceso histórico que posee una realidad mayor aún, porque determinan la acción de los hombres. Un hecho sin importancia material puede contener una gran importancia simbólica y determinar una declaración de guerra entre dos países. No pocas veces se ha dicho que la pluma es más fuerte que la espada, un texto escrito puede cambiar el mundo. La Biblia, El Corán, El Capital de Marx, las obras de Hegel, Nietzsche, Shopenhauer, Freud, etc., han cambiado el mundo.

Lo real, para nosotros, es aquello que debemos tener en cuenta al actuar -para ir hasta el supermercado hay un camino y una distancia mínima que estoy obligado a recorrer-, pero mayoritariamente es aquello que nos obliga a actuar o responder de alguna manera, aunque más no sea no hacer nada. Se experimenta como presión interna.

Nos comportamos ante los representantes de la realidad de la misma manera que lo hacemos ante los objetos materiales. No puedo salir de mi departamento si no lo hago por la puerta, aunque podría descolgarme por el balcón. Cuando tengo sed debo beber líquidos que restablezcan mi equilibrio homeostático. Si al cruzar la calle un auto viene hacia mí a gran velocidad, debo apurarme a cruzar para evitar que me atropelle. La materialidad del auto es contundente y no puedo negarla. Pero los representantes de la realidad simbólica pueden llegar a ser igual de contundentes. Lo vemos todos los días en facebook, los chats, etc., que pequeños símbolos pueden provocar en las personas grandes reacciones. El enamorado que ve un gesto simbólico de complicidad entre su novia y un posible rival, puede que reaccione ante el peligro de perderla con la misma intensidad con la que reaccionó el peatón para esquivar el auto que se le venía encima. Un vínculo afectivo es inmaterial, pero muy real.

Muchas veces surge la pregunta ¿qué es la realidad? en los foros de filosofía y, dos actitudes se presentan, la primera es la de considerar lo material como la única realidad verdadera, pero hay quienes intuyen que lo material no agota la realidad, pero no tienen idea de cómo encarar el tema para llegar a alguna idea razonable que satisfaga los requerimientos del concepto. Bueno, existe una tercera y es la de obviar la cuestión, ya que intuitivamente sabemos qué es la realidad, lo sabemos porque lo sentimos, sentimos qué cosas son importantes para nosotros. Claro, la filosofía exige algo más que decir: “sé lo que es pero no sé cómo explicarlo”.

Se sostiene que quien no sabe cómo explicar algo, en realidad no sabe. Sócrates lo sostenía cuando encontraba que quienes supuestamente sabían de ciertas cosas, cuando él los interrogaba “maliciosamente”· -destaco lo de maliciosamente-, no eran capaces de explicar lo que decían saber. Hay que distinguir entre saber algo y poder explicarlo. Demanda destrezas distintas. Todos reconocemos el honor cuando se nos presenta un caso, pero no todos pueden definir en qué consiste. Tan inteligente que creía ser Sócrates y no se daba cuenta de esto.

Así es como sabemos qué es real, pero no todos pueden explicar qué cosa sea la realidad más allá de lo material. El acto que marcó la vida del ladrón de bancos no posee una realidad material al día de hoy, sólo es un hecho de la historia personal del ladrón, pero para él es una realidad contundente de la que no puede despegarse. Él sabe que ese acto posee una realidad contundente, dolorosa, vergonzante, pero no es una realidad material. Sin embargo, es una realidad que debe cargar sobre sus hombros, tal vez por el resto de su vida.

Cuando quieras conocer la realidad en la que vive una persona descubre qué le duele y qué le hace feliz.

Lo real, entonces, se nos manifiesta como presión interna a responder de alguna manera, una forma de responder, claro, puede ser la de no hacer nada. Las cosas más reales son las que más nos afectan, por lo que se puede confeccionar un mapa de importancias, donde las cosas más importantes son aquellas que más nos afectan y las menos importantes son las que prácticamente no nos afectan. Un hijo es más real para su padre o madre que un televisor.

En algunas personas a veces se da que las cosas pierden importancia, que todo vale lo mismo, o nada. Pierden el sentido de la vida, caen en esa condición que Frankl llamó de “vacío existencial”. Difícilmente, estas personas, puedan orientarse en la vida, pues lo importante en ésta no surge por acuerdos colectivos o decreto filosófico. Las cosas importantes en mi vida surgen de mi vida, de lo que he vivido. Sin duda que lo que para mí es importante no coincide con lo que es importante para mi vecino. Podremos tener algunas coincidencias generales, por ejemplo en materia política, pero en otras cuestiones no. Para él su esposa puede que sea de las personas más importantes en su vida y para mí no.

La realidad, entonces, se manifiesta para las personas como un campo, análogo al magnético, con varios puntos de gravitación. Un campo magnético tiene dos polos, el campo que constituye la realidad de una persona gravita en torno a varios puntos. Volviendo a mi vecino, su realidad gravita en estos momentos en torno a su esposa, su hijo, una ex, un comercio del que es dueño, un partido político en el que a veces milita, un equipo de fútbol del que es fanático, etc. Un conjunto de puntos al que está anclada su realidad y que la determina. Claro, he omitido muchos otros, porque no los conozco, especialmente hechos de su pasado que pueden estar presionando de alguna manera hoy, y proyectos que están configurando su futuro. Estos puntos de gravitación lo tironean, tironean de su cuerpo, cuando este tironeo es muy fuerte puede desgarrar a la persona, puede enfermarla.

Me parece que ha quedado claro que la realidad no debe confundirse con la realidad material solamente, que está configurada como un campo, con claros efectos de campo; por ejemplo, cuando  acercamos un trozo de metal a uno de los polos de un imán la fuerza de atracción aumenta, algo parecido ocurre cuando de alguna manera nos aproximamos a uno de los puntos de gravitación de una persona, ésta acusa la proximidad. Lo notamos al conversar con ella, si accidentalmente rozamos algunos de sus puntos sensibles, lo acusa de alguna manera, reacciona según la importancia del elemento. Así es como un psicoterapeuta va descubriendo los llamados complejos en un paciente, a partir de cómo reacciona éste a ciertas palabras o elementos simbólicos.

Terminando, qué cosa es real para nosotros, todos lo sabemos, de ahí a poder definir qué cosa sea la realidad es otra cosa, será un poco más complicado para quien no haya pensado con detenimiento sobre este tema. Sin embargo, creo que he transmitido una idea bastante clara acerca de lo que es la realidad.


6 comentarios:

  1. Anónimo8:57 p.m.

    Me gusta tu estilo! Venimos de una "escuela" (podrá llamarse asi?) que nos tiene acostumbrados a definir los significados brevemente con campos de denotación limitados y asertivos. Cómo si se pudiera capturar la esencia de algunos significados dentro de algunas palabras. Ello tiene y tuvo un significado. A mas de ello, la forma en que nos invitas a leer choca un poco al principio con la mecánica aprendida, pero tan luego terminada la lectura emerge un significado (acaso una conclusión) diferente y cercano.
    Los antiguos usaban metáforas, cuentos, historias... pienso que tu estilo se acerca mucho al estilo de los antiguos.

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    1. Gracias. Mi propósito no es explicar, mi propósito es lograr que vean lo que yo veo. A veces tengo éxito, otras no.

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  2. Portador de Luz12:58 p.m.

    Entonces veo que la realidad puede extenderse a travez de la literatura.

    El escritor tiene en mente un mundo dentro de su alma, pero cuando lo expresa por escrito, hace que esa realidad individual se haga parte de la colectiva.

    En ese sentido "El Quijote" es mas real para el mundo que yo mismo.

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    1. Así es.

      El Quijote es infinitamente más real que el papel en el que está escrito y que vos o yo.

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  3. Portador de Luz12:47 p.m.

    mientras reflexionaba acerca de este post y mi propia respuesta....se me ocurrio pensar que tal vez tengo cierta confusion entre los terminos "ser real" y "existir".

    A primera vista yo desearia que fueran exactamente lo mismo....pero pensando otra vez en los personajes literarios y de acuerdo al context del articulo parece que ser real es una cosa y existir es otra diferente.

    Me explico...ya vemos como el "Quijote" es real porque mueve nuestras emociones al leerlo, porque socialmente esta incrustado en nuestra cultura y de alli influye sobre la gente.

    Si comparo al Quijote conmigo, noto que la diferencia estriba en que existimos de maneras diferente.

    Yo hago parte de la realidad por medio de lo que dices al inicio, basicamente soy echo de material fisica.

    La existencia del Quijote es de otro modo.....esta echa de nuestras interacciones culturales....

    Asi que la existencia nos dice el modo en que una 'entidad' hace parte de la realidad.

    Claro que segui pensando sustituyendo "Quijote" en mi ejemplo por otras conjeturas conceptuales y la cosa no fue tan clara.

    Por ejemplo no puedo decir lo mismo de "Amor", "Futuro","infinito", "Alma" o "Dios" por ejemplo....

    Mi idea funciona bien con los personajes literarios pero no asi con otras abstracciones

    Sera que aquello que no existe...simplemente es impensable o aquello que nos lleva al absurdo no puede ser parte de la realidad????

    Realmente siempre me pasa eso, un dia estoy seguro de algo con certeza pero luego al mascar el concepto me doy cuenta que al igual que ejemplo de los amigos de Socrates....cree uno saber...pero realmente no sabe....esta uno igual de perdido que antes de creer saber.

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    1. No, que te confundas al cavilar y cavilar incesantemente sobre las palabras no implica que a todos nos ocurra lo mismo, tal vez porque yo no cavilo sobre cualquier cosa por el placer narcisista de hacerlo. Pienso sobre cosas que son importantes para mí, no se encuentra a la misma altura el problema sobre qué fue primero, si el huevo o la gallina, o el tema de qué cosa sea la verdad.

      Eso ocurre con personas cuando se entregan a la cavilación permanente sin intención de hacer algo por su vida. Esas distinciones sutiles entre que cosa sea existir, o ser real, o existencia, esencia, etc. No conducen a nada, son entretenimientos lingüísticos que sólo buscan encontrar distinciones ocurrentes. “El ser y el tiempo” de Heidegger está lleno de esas cosas.

      Un personaje literario es un arquetipo y como tal tiene su lugar en la cultura y las personas, especialmente porque a veces se activa en ellos. Todos nos reconocemos en el Quijote porque alguna vez hemos hecho quijotadas. Un concepto abstracto como el amor, es otra cosa, y el de futuro otra muy distinta. No tiene sentido hablar de la existencia de un concepto y tratar de discriminar esa forma de existir de la forma de existir del tiempo o de los seres vivos. Puros juegos dialécticos sin nada de valor.

      Precisamente, lo que debería distinguir a un filósofo es el de saber elegir temas importantes y esenciales sobre qué trabajar, y no entregarse a tratar de descubrir el sexo de los ángeles.

      Existen problemas reales y divagues. Mucho del desprestigio de la filosofía se debe a ello, a que hay muchos divagadores profesionales, especialmente los interpretes de Heidegger.

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