domingo, abril 07, 2013



Hoy, la distancia entre quienes poseen el poder y quienes lo padecen ha llegado al máximo histórico en los pueblos democráticos. Ya no hay democracia, sólo alternancia en el poder de grupos que se lo han apropiado completamente. La ilusión democrática se va desvaneciendo día a día junto con el crecimiento de la sensación de que nada se puede hacer para cambiar este estado de cosas.

Con protestas públicas poco se logra, es más, muchas veces hasta sirven a los intereses contrarios que las emplean como excusa para incrementar las medidas represivas contra el pueblo. Poco a poco se va reglando las formas de protesta de manera que todo el que quiera protestar pueda hacerlo siempre y cuando no molesten al hacerlo. Así que se puede protestar sin molestar, curioso concepto. En fin, ¿cómo puede funcionar la democracia representativa cuando ninguno de los partidos políticos representan los intereses de la gente? ¿Qué hacer cuando esto ocurre? ¿Votar al menos malo? Estas preguntas conducen a esta otra: ¿por qué no surge un partido político que verdaderamente represente los intereses de la mayoría de las personas? Tal vez porque la mayoría de las personas cuando obtienen un poder delegado para realizar ciertos tareas públicas, en lugar de emplearlo para ello lo emplean en beneficio propio. La política es una lucha por el poder, pero no por el poder para realizar obras en beneficio de todos sino para el beneficio propio. No se trata acá de que hayan unos malvados que se aprovechan de la mayoría, sino que se trata de que la mayoría de las personas cuando obtienen poder no pueden evitar emplearlo en beneficio propio más que en beneficio general. Hoy, la mayoría de los discursos revolucionarios se nos presentan como caricaturescos, expresiones vacías de unas republiquetas bananeras que no se cansan de repetir los mismos estereotipos. Empeorado por gentes fácilmente manipulables con estos discursos. Gobernantes que actúan contra el pueblo beneficiándose a sí mismos pero que dicen actuar por la causa revolucionaria, y gente que se deja engañar con estos discursos ciegas, completamente ciegas a los hechos de corrupción y enriquecimiento ilícito. Parece que la gente necesita tanto creer en salvadores que se ciegan a las pruebas que los desmienten. Décadas y décadas de engaños no logran demostrarles nada, siguen enfermizamente fieles a estos supuestos salvadores. Con esta perspectiva, ¿qué se puede esperar? Posiblemente la gente tenga lo que se merece.


2 comentarios:

  1. Buen post Logan yo dije algo similar tal vez te interese http://escarlataestudio.blogspot.com/2012/11/el-relato-de-lo-indiscutible.html

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    1. Gracias. Sí, leí tu artículo y existen puntos de encuentro.

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