sábado, julio 06, 2013



Llegamos a ser quien en verdad somos cuando actuamos como si no nos vieran cuando nos están observando, o sea, cuando verdaderamente nos olvidamos de la presencia de los demás. Llegados a este punto somos la misma persona solos o acompañados. Esto no quiere decir que no nos preocupen las personas, quiere decir que alcanzamos un nivel de confianza real en uno mismo tal, que abandonamos los sistemas de defensa pues ya no son necesarios. Somos fuertes, íntegros, nadie puede amenazarnos. Líderes como Obama cultivan una pose relajada y despreocupada, aunque mostrando preocupación en el ceño ante una mala noticia como se esperaría de él. Pero se descubre fácilmente que es sólo una pose muy bien estudiada con nula espontaneidad. Llegamos a ser quien en verdad somos cuando las poses dejan de ser necesarias porque llegamos a ser completos en nosotros mismos. Cada pieza del rompecabezas que conforma nuestra vida ha caído en su lugar.


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