domingo, marzo 11, 2012



Frecuentemente se escucha decir que se deciden por los estudios humanistas los más atorrantes, los que no desean trabajar. Algo de verdad hay en este dicho, pero también hay en este impulso un deseo de encontrar un sentido a sus vidas. Claramente existen personas que pueden trabajar sólo por necesidad y se aplican sin mayores complicaciones, aún cuando lo que hacen no les guste hacerlo. Pero existe un grupo de personas donde hacer lo que no les gusta hacer les resulta muy difícil. Pueden aplicarse en aquello que les interesa, que posee algún sentido, que les permita sentir que lo que hacen tiene algún valor por el que serán reconocidos. Posiblemente quienes se interesan por las Humanidades sean personas con una necesidad de reconocimiento mayor que el resto de los mortales.



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