jueves, noviembre 01, 2007



En una primera instancia podemos decir que es algo que a veces no se nos da inmediatamente, que debemos descubrir o desocultar como decían los griegos -y que Heidegger insistió por recordárnoslo-. La búsqueda de la verdad implica que hay algo que no conocemos, y esta búsqueda no es sencilla porque muchas veces es necesario deducir la verdad a partir de indicios que apuntan a algo que no podemos alcanzar directamente.



Ahora me encuentro escribiendo este artículo, esto es una verdad. Ayer llovió, eso también es verdad. Existen verdades que son simples y directas, pero que nos ayudan a entender qué es una verdad. La verdad hace referencia a la adecuación entre algo que se dice y su referente. Si digo "Pedro está sentado", y en verdad lo está, quiere decir que es verdad lo que digo. Estas son verdades evidentes y fácilmente comprobables. Sin embargo, si digo "Pedro está enojado", la cosa cambia. ¿Cómo sé que Pedro está enojado, ya que no es algo que se perciba en forma directa? ¿Por algo que hizo? ¿Por su expresión? ¿Porque me lo contó?

Pensemos ahora en otro campo, la física por ejemplo, tomemos un grupo de fenómenos y las teorías explicativas que se dan acerca de estos. Por ejemplo podemos tener dos teorías distintas acerca del mismo grupo de fenómenos, ¿cuál es verdadera? En este caso deberíamos tratar de ver cuál es más verdadera. La que explique un mayor número de fenómenos es la más verdadera porque se adecua mejor. Porque la verdad en este caso consiste en el grado de adecuación de la teoría al objeto explicado. Estábamos acostumbrados a tomar la física como modelo de ciencia, donde las teorías se presentaban como las más exactas con respecto a las teorías creadas en otras ciencias para explicar sus respectivos objetos. Las llamadas ciencias del espíritu aspiraban alcanzar una formulación similar en cuanto a exactitud, pero nunca lo lograron.

Pensemos ahora en un accidente de tránsito ocurrido un viernes a las 5 de la tarde, el coche A que cruzaba la avenida B chocó con el auto C. Hubo un muerto, dos heridos..., etc. Hubo también 10 testigos del accidente, pero cada testigo sólo vio parte del accidente por la posición que tenía al momento del mismo, por lo que estaba haciendo, algunos miraron luego del fuerte ruido, otros vieron que el semáforo cambiaba de luz cuando A cruzaba, etc. Todas las combinaciones que deseen. Llega la policía y necesita enterarse sobre qué fue lo que ocurrió, por lo que comienza con el interrogatorio de los testigos y, como todos sabemos, las percepciones son relativamente subjetivas, especialmente cuando captamos sólo algunos elementos de una situación, en esos casos es cuando completamos proyectivamente lo que percibimos. Luego del interrogatorio los policías descubren que algunas versiones son completamente delirantes, otras relativamente precisas pero parciales, etc. A partir de todas estas versiones los policías se forman una idea acerca de lo que ocurrió. Por ejemplo, algunos de los hechos se repiten una y otra vez, aunque no de la misma forma, pero esa repetición induce a pensar que tienen algo de verdad. Sí, la verdad se manifiesta como un campo con un punto a partir del cual todo gira, y mientras más nos acercamos a ese punto ciertos elementos comienzan a repetirse e insistir.

Aquí se va definiendo el problema de la verdad, y ese problema es que debemos alcanzar el conocimiento de algo a partir de percepciones parciales. Se dice habitualmente que cada persona tiene su verdad, no, para nada, la verdad es aquello que se manifiesta de la misma manera en distintas personas cuando es posible eliminar los elementos proyectivos -por ejemplo, si en un grupo de personas se implanta una creencia, esa creencia actuará deformando las percepciones, pero esa deformación se revela como producto de esa creencia-. Es aquello que insiste. En el caso del accidente los policías descartan lo que consideran proyecciones personales quedándose con los elementos que racionalmente pueden ser verdaderos.

La verdad, por lo tanto, hace referencia a lo real, real que percibimos muchas veces a partir de sus efectos, por lo que debemos construirlo teóricamente. Se dice que en el psicoanálisis el objeto a investigar es el inconsciente, no, es la verdad que se manifiesta a través de ciertos actos del paciente que poseen una cualidad especial al romper el discurso que venía desarrollando. A esas roturas del discurso se les llaman "formaciones del inconsciente". Por lo que la tarea psicoanalítica tiene el propósito de conducir al paciente al autoconocimiento a partir de estos quiebres del discurso que revelan una estructura profunda que puede ser comprendida. Hablé del delirio, debo decir algo que todo psicoanalista sabe y es que todo delirio tiene un núcleo histórico de verdad.

En la ciencia histórica ocurre lo mismo, se construye un objeto a partir de ciertos indicios, indicios que en su conjunto apuntan hacia unos pocos puntos de gravitación, y esto permite construir algunas hipótesis, teorías, etc.

En esta meditación quiero destacar ese elemento de la verdad, la gravitación de ésta sobre ciertos puntos. La verdad siempre hace referencia a lo real, y a medida que nos acercamos a los puntos de gravitación las pistas aumentan. Es como tratar de resolver un crimen, a medida que vamos aproximándonos a la verdad de lo ocurrido las pistas comienzan a apuntar hacia los mismos lugares.

Claro, mientras mayor sea nuestra capacidad de representación, de unir en una sola gestalt el mayor número de elementos posible, mayor será nuestra capacidad de acceder a la verdad de las cosas. El dialogo cumple esa función, la investigación científica cumple esa función. Las ciencias del espíritu no serán tan precisas como la ciencia de la física, pero poco a poco van aproximándose hacia la verdad de sus objetos.


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