viernes, diciembre 27, 2013



Somos historia, de eso no cabe duda, existen en nuestra vida mojones que la determinan, le otorgan identidad, o nos revelan tal como verdaderamente somos y no como nos hubiera gustado mostrarnos. Pero lo más importante de nuestra historia, es que no la cargamos en nosotros mismos, como se podría creer, por eso no podemos cambiarla, está distribuida entre quienes la conocen y la sostienen. Nuestra historia no la llevamos nosotros sobre nuestros hombros, la llevan los demás, de ahí a que no se pueda huir del pasado. Alguien siempre sabrá algo de nosotros que no nos gustaría que supiera. De esa manera se constituye nuestra identidad real, que muchas veces se encuentra en conflicto con la que deseamos aparentar. Este conflicto entre el verdadero self -sí mismo-, la imagen que los demás tienen acerca de nosotros y la imagen que pretendemos sostener, a veces llamado autoconcepto, es el generador de buena parte de los llamados problemas psíquicos de las personas. En casos poco graves se desencadenan neurosis, en casos más graves cuando se forcluye lo real, cuando se lo niega completamente emergen las psicosis.

Esta identidad emergente de nuestra historia es similar a la identidad que emerge de un grupo, una comunidad, o un país. Muchos latinoamericanos están enojados con la madre patria, España, por su conquista, robo y explotación de las riquezas de nuestros territorios. En esa época es lo que se hacía, el pueblo más fuerte conquistaba al más débil y lo controlaba. Pero en la imagen que nos formamos de España tenemos ese recuerdo que no podemos borrar y en momentos de enojo sale a flote. El pasado no puede borrarse, siempre sigue activo retornando en momentos donde se transitan conflictos similares. No bastan las explicaciones del tipo que dicen que los hombres de las conquistas no son los actuales, como no bastan las explicaciones que pretenden exculpar a una familia por lo que hayan hecho miembros que ya no están.

Cada persona, familia, grupo, empresa, comunidad, país, continente, portan una historia viva imborrable. A veces, funciona que un grupo se disculpe por algo hecho por un miembro muchos años atrás para disminuir la presión de sus actos en la imagen del grupo, por ejemplo, la Iglesia católica se ha disculpado por cosas hechas por sus miembros años y siglos atrás, sin embargo, no creemos en la sinceridad de estas disculpas y no funcionan ahora porque sabemos que pretenden cambiar su imagen pero que no ha cambiado la forma real de pensar y proceder. Los actos simbólicos funcionan cuando existe una verdadera aceptación de las culpas y un cambio real en la mentalidad. No dije en los actos, porque los actos pueden fingirse y lo notamos, si no existe un cambio real en el grupo o en la persona, no hay disculpa que funcione, porque sabemos a qué atenernos con ellos. Por eso he dicho muchas veces que no perdono, porque para hacerlo debo captar un cambio real en la persona con la que estoy molesta, y sé que las personas no cambian.

Claro, posiblemente estén formándose la idea de que la identidad de una persona, de un grupo o comunidad, es sólo una imagen que nos formamos, no es así, esa identidad constituye una fuerza espiritual que se expresa a través del grupo. Por eso reconocemos el espíritu inglés, el español, el japonés, cada uno de ellos completamente distinto fruto de historias distintas. Podemos predecir a grandes rasgos cómo actuará un inglés o un japonés, porque el espíritu inglés o japonés está vivo en ellos y los anima en ciertas direcciones.

Un dato a tener en cuenta es que una persona puede estar animada por varios espíritus, una persona de España estará animada por el espíritu español, pero si además vive en Cataluña estará también animada por el espíritu de Cataluña, pero puede además pertenecer a una familia muy antigua de Cataluña y estará animada por su espíritu y, claro, también por el propio fruto de lo que haya vivido. Cada uno de estos espíritus se activará según quien esté enfrente. Yo no soy nacionalista, podría vivir en cualquier parte del mundo, pero si alguien ataca mi país entonces sí me vuelvo nacionalista y lo defiendo. En cada situación se despertará uno o más de estos espíritus que nos animan. Están como al acecho, inactivos hasta que son provocados o invocados. En mi juventud fui karateka, encarnaba el espíritu del karate, pero para hacerlo debía invocarlo, mentalizarme, para que se apoderara de mí y me guiara en el combate. Un cantante debe emocionarse para interpretar un tema, un actor invocar al personaje que desea representar.

No podemos escapar a estos espíritus que nos habitan y nos guían de alguna manera porque poseen un saber acumulado que nos trascienden. La Cultura surge de ellos y cumple el propósito de sostenerlos. En todo inglés habita la obra de Shakespeare, en todo español habita el Quijote. Y en cada tradición cultural existe un hilo conductor, un espíritu colectivo que se enriquece con el paso del tiempo.

Para terminar quiero destacar algo muy importante la memoria no está guardada en un sólo cerebro, está distribuida entre muchas personas, textos de todo tipo como pueden ser las obras de arte, los monumentos y, hoy google. No es la primera vez que digo que una de las funciones esenciales del arte es la de constituir un medio para recordar los hechos más importantes en la vida de los pueblos y de los hombres, pero no tanto como texto escrito en palabras sino como texto escrito con emociones. Un texto escrito en español apunta a nuestra comprensión del idioma y a la comprensión lectora, pero el arte apunta a despertar las emociones originarias que se encuentran en los hechos que fundan nuestra historia. Cuando una congregación religiosa pretende transmitir un mensaje, no apunta al cerebro, apunta a despertar las emociones que sostienen los mitos fundadores. De esta manera la memoria está distribuida entre las personas y todo lo que nos rodea. Quiero enterarme de algo y comienzo una búsqueda en google, luego a partir de los primeros resultados me extiendo entre todo lo relacionado, investigo personas, textos, obras de todo tipo, etc. Puedo enrar en contacto con gente relacionada con el tema e interactuar con ellos modificando el contenido distribuido. Así es como la verdad siempre emerge, porque está asegurada por estar escrita en muchos lugares. No hay forma de corregir los registros de la verdad, siempre habrá alguien que sepa algo que puede salir a la luz, o aparecer algún documento, etc. El hombre y su cerebro funciona en red.


2 comentarios:

  1. Quizas este apuntando a otro termino similar al "espiritu", pero segun parece algunas emociones Fuertes se heredan de padre a hijo.

    https://student.societyforscience.org/article/inheriting-fear-parents-grandparents-pass-down-anxieties-in-mice

    Al menos en este experiment parece que se puede concluir que las emociones Fuertes pueden alterar el ADN de una manera muy sutil.

    Asi que las emociones de nuestros abuelos y padres influyen directamente en nuestro comportamiento (segun ese experimento).

    Por ello tal vez si sea correcto decir que tenemos un espiritu comun en cuanto al lugar geografico en el que nos movemos.

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    1. Sí, es la epigenética. Lo que ocurre es que la vida espiritual o simbólica debe sostenerse e inscribirse en algún soporte material para perdurar. La epigenética es uno de ellos, pero existen varios más. Es más, secretos en una familia afectan a descendientes de segunda generación alterándolos sin que ellos sepan cómo. La familia es una unidad mental que se expresa a través de los distintos miembros, un sistema. De aquí nace la terapia sistémica de familias.

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