miércoles, septiembre 12, 2012



La intuición es la forma más básica de conocimiento, la compartimos con el resto de los organismos vivos. Los organismos llamados inferiores saben cosas, saben qué hacer, dónde encontrar las medicinas en la naturaleza que pudieran curarlos. Los niños pequeños también, si tienen carencia de calcio puede que se coman el revoque de las paredes porque intuyen que ahí está el mineral que necesitan. Si sufren de carencia de minerales puede que coman tierra para reponerlos.

La intuición es una forma de inteligencia y conocimiento que involucra en el hombre las partes más primitivas del cerebro, pero no por ello menos eficaces. Es claro que si una persona no posee una intuición poderosa que lo guíe, la razón no podrá ayudarlo.

La confianza en la razón a pesar de los logros tecnológicos, está sobrevalorada. Es más, los grandes logros tecnológicos enraízan en la intuición. Los grandes creadores se guían por la intuición, no saben de dónde les llegan las ideas. El creador sabe que no puede producir las ideas a voluntad, debe confiar en la intuición-inspiración para que ésta le ofrezca las ideas que necesita. Es cierto, puede pensar y pensar en un problema, pero la idea salvadora llegará sola. El ajedrez es el juego del pensar más puro, pero el ajedrecista se guía por la intuición para obtener las ideas estratégicas, luego usa la razón para calcular si esas ideas le harán ganar o no.

En el proceso de la intuición parece que interviniera todo el organismo, mientras que en el pensamiento no. Nuestro intelecto tiene límites para funcionar, puede procesar problemas con pocas variables, la intuición puede manejar muchas más variables. Nuestro organismo para mantenerse vivo debe hacerse cargo de infinidad de funciones y variables, el crecimiento del pelo es de una increíble complejidad, pero se hace en forma inconsciente. Nuestro sistema inmunitario debe enfrentar a millones de enemigos a cada momento, lo hace en forma silenciosa sin que nos percatemos. Pero aún mantenemos la fe en la razón, cuando la experiencia nos muestra que las personas más racionales no son las que triunfan. Generalmente las personas más razonables o realistas son las que más trabas experimentan para actuar. Los golpes de la vida la han hecho razonables, y si sufrieron tantos golpes quiere decir que la intuición no logró protegerlas y orientarlas, de ahí que se encuentren paralizadas existencialmente. Sin la intuición guiándonos, no podemos hacer nada en la vida. El comportamiento de los organismos inferiores revela una gran inteligencia pero esto no quiere decir que esos organismos sean conscientes de los procesos que involucran esa inteligencia.

Asociar inteligencia con conciencia, es un error. La conciencia es una adquisición filogenética muy reciente. Es más, muchos pueblos primitivos apelaban al saber inconsciente anulando la conciencia, de esa manera accedían directamente al saber a través de danzas hipnóticas o drogas que los conducían a estados de éxtasis muy intensos. Sabían que para acceder al saber que necesitaban debían apelar a algo más allá que la simple razón.

La fuerza creativa que nos anima y que guía la formación de nuestros huesos, regula las complejas funciones de nuestro organismo, etc., es la inteligencia que alimenta la intuición. Un dato curioso es que las personas más creativas no son necesariamente las más inteligentes. Entendiendo por inteligencia la que se mide en los test de inteligencia e involucra a los procesos cognoscitivos. La inteligencia-razón, esa que llamamos pensamiento consciente, es muy limitada.

Tras el pensamiento racional se encuentran ciertas áreas cerebrales, particularmente el neocortex, tras la intuición se encuentra todo nuestro organismo, de ahí que poderosísimas emociones entren en juego.


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