viernes, agosto 10, 2012



La definición y medición de la inteligencia debería estar sujeta a la noción de supervivencia, alguien incapaz de sobrevivir con destreza, ¿puede ser considerado inteligente aunque obtenga alto puntaje en su C.I.? Creo que la noción de “talento” puede contribuir a precisar en qué consiste la inteligencia. Entendiendo un talento como la capacidad para desarrollar una tarea muy compleja sin gran esfuerzo, podemos considerar que las personas pueden poseer distintos talentos -algunas de las llamadas inteligencias múltiples serían talentos especializados-, pero que no contribuyen siempre a la facultad organizadora que llamamos inteligencia.


Alguien con un gran talento para las matemáticas que no pueda atarse correctamente los cordones de los zapatos o que vaya tan ensimismado que cruce una calle sin mirar hacia los lados, no podemos considerarlo una persona inteligente. La inteligencia se nos aparece como una especie de chispa, de viveza, picardía, se percibe en esos ojos con mirada inquieta que adelanta lo que ocurrirá, que no se le pasa nada por alto, que cacha las cosas en el aire, como dicen los chilenos y los uruguayos. Digan lo que digan los tests de inteligencia, si una persona no posee la capacidad para sobrevivir en su entorno y no destaca en ésta, difícilmente podemos considerarla inteligente.

No podemos desligar la inteligencia de la capacidad para sobrevivir, pues en esencia está atada a ésta. Cuando hablamos de la inteligencia animal siempre la asociamos a la capacidad para sobrevivir. Por lo tanto, resulta más conveniente hablar de talentos cuando nos referimos a las destrezas cognitivas puras e inteligencia cuando nos referimos a esa capacidad de índole general asociada a la supervivencia. Recordemos que cuando se pretendió medir por primera vez la inteligencia se quería disponer de una medida que permitiera predecir cómo se desempeñaría una persona en el futuro, cuánto éxito cabía esperar en su desempeño. Los clásicos tests que nos dan el C.I. fracasan a la hora de decirnos cómo se desempeñará una persona. Tal vez ahora se hayan mejorado al incorporar el concepto de inteligencia emocional. Pero en definitiva miden talentos cognitivos específicos, y no cómo serán empleados a la hora de enfrentar los retos de la vida. Una solución posible sería unir los resultados obtenidos en un test común sobre facultades cognoscitivas a una prueba donde se evaluara el comportamiento de la persona en un grupo de tarea por unos días. Se podría apreciar así cómo se posiciona en el grupo, sus cualidades de liderazgo, cómo enfrenta los problemas, la tenacidad, etc. De esta manera sabríamos si la inteligencia que parece poseer en los test habituales la sabe aplicar en la resolución de situaciones reales.


2 comentarios:

  1. Anónimo2:27 a.m.

    Aun asi, los tests de C.I. si se han encontrado correlaciones con logros academicos, a que tan buenos son los trabajadores en su desempenio y al salario obtenido. Es cierto que estos tests miden en su mayor parte habilidades de pensamiento abstracto o reconocimiento de patrones y dejan de lado muchos aspectos importantes (por ejemplo las habilidades sociales), pero hasta el momento es la unica forma "objetiva" de medir la inteligencia, es mejor a nada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, se mide sólo lo más fácil de medir, no lo que en verdad es relevante. Hace poco apareció una noticia que contaba que el hombre con C.I. Más elevado del mundo, trabajaba como guardia de seguridad en un sitio nocturno. El Coeficiente Intelectual mide habilidades lingüísticas, reconocimiento de patrones, cálculo, pensamiento espacial y alguna cosa más, pero no mide cómo se comportará una persona. Pero eso no quiere decir que no se pueda medir los rasgos faltantes. Por ejemplo, se puede formar un grupo para trabajar en una tarea de unos días y determinar los rasgos faltantes, como el liderazgo, la capacidad de relacionamiento y de trabajar en grupo, la forma como enfrenta los riesgos, la creatividad, y muchas cosas más que sumadas a los test tradicionales sí darían una mejor medida de la inteligencia real del sujeto y de su capacidad para sobrevivir y posicionarse en la sociedad.

      Eliminar