lunes, junio 11, 2012



El tema de la Verdad es un tema recurrente en mí, posiblemente por la ignorancia de las personas con respecto a ésta. De cualquier manera es cierto que filosóficamente existen varias posiciones con respecto a este tema, la más corriente es la de la adecuación entre lo dicho acerca de un objeto y el objeto. Dentro de esta perspectiva existen, de cualquier manera tres caras de la Verdad a tener en cuenta.



La primera es la verdad histórica: ayer ocurrió algo en tal lugar. La segunda es la verdad científica que puede formularse más o menos de esta manera A con B produce C. Las verdades científicas se formulan en forma de leyes, teorías, etc.


Pero la verdad más importante es la verdad en la que vivimos que se manifiesta como un campo de fuerza en el que nos encontramos. Es esa verdad que nos constituye y que también producimos al actuar. Es un campo de “importancias”. Existen cosas que en este momento me están afectando y cosas que no me afectan en lo más mínimo, las verdades más relevantes son aquellas que más me afectan. El “campo” constelado por estas verdades constituye mi vida, es un campo activo que puede ser modificado a veces por mis actos, otras no, y a veces por terceros o porque algunos procesos simplemente acaban de alguna manera.

Este campo vivo de la verdad es el más importante debido a que las demás verdades se encuentran enmarcadas en este campo. Cuando se habla de “mi verdad” se habla de lo que para mí es importante y que de alguna manera me está determinando y presionando en algún sentido.

Este campo es un campo presente, mi vida gravita en esta verdad, posiblemente exista uno o más puntos de gravitación de este campo. Cuando nos acercamos a uno de estos puntos de gravitación de la verdad de una persona, lo notamos inmediatamente porque la persona no puede evitar dar señales de cómo está siendo afectada. Las llamadas “formaciones del inconsciente” en la práctica psicoanalítica se disparan cuando nos acercamos a estos puntos, puntos que también tienen otro nombre “complejo”. Cuando nos acercamos a estos puntos la persona no puede evitar dar señales de afectación muy intensas, los detectores de mentira se disparan, las señales gestuales también.

Las verdades históricas son importantes, las verdades científicas son muy importantes, nuestra tecnología dependen de ellas, pero a nivel personal las verdades más importantes son las que configuran, constelan, este campo para cada persona. Porque no son verdades de las que podamos tomar distancia, como las verdades objetivas de la ciencia, hasta de la historia, sino que son verdades vivas, activas ahora mismo para cada uno de nosotros, y que demandan hacer algo con respecto a ellas, es más, nuestros actos están determinados por estas. Al decir que están determinados quiero decir que son las verdades que tomamos en cuenta al actuar. A veces nos determinan inconscientemente, otras no, pero reclaman ser tenidas en cuenta.


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