jueves, mayo 21, 2020



Posiblemente porque los integrantes de la misma no ocultan que su interés primordial es el de mantener viva la Institución, fundamentalmente por el poder que les concede. En segundo lugar, han perdido la fe y el discurso oficialista es panfletario organizado en torno a una moralidad a la que los eclesiásticos no se someten. Un discurso eminentemente moralista dirigido a niños de 4 años.

Un discurso aburrido plagado de lugares comunes que no convence a nadie y, tampoco está dirigido a ello. Un discurso que descansa en la supuesta infalibilidad papal, pero no del espíritu. Jamás un Papa se arriesgaría a improvisar, a dejar que el espíritu se exprese a través suyo, porque si lo permitiera podría condenarlo. La falta de emoción y convencimiento adornan las palabras del Papa, y cuando la emoción le gana es para meter la pata maltratando a alguien.

¿Quién es el verdadero Papa? ¿El que se expresa con frases dirigidas a chicos de 4 años o el que se enoja porque lo toca alguien del público y el asco por ser tocado le gana y no puede reprimir la ira que le provoca? Todos conocemos la respuesta.

(Bueno, no todos, dicen que 100 millones de personas creen que la Tierra es plana)


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