jueves, diciembre 27, 2012



Tengo la sensación de que el rasgo que más caracteriza al hombre moderno es la debilidad. El hombre moderno es débil, no posee fuerza moral. Es cierto que nos encontramos en esa etapa llamada postmodernismo donde se da una fuerte crisis de valores, pero no creo que esta crisis de valores sea la única responsable de la debilidad constitucional del hombre moderno. Tal vez la Globalización sea la responsable.

Un hombre en una aldea de pocos habitantes se perfila como más valioso que en una aldea global de miles de millones. El valor relativo de cada hombre es menor, por lo que se siente menos importante. No se ve en la necesidad de ejercitar su valor. Un hombre en una de las antiguas aldeas poseía una importancia que debía ejercitar día a día con las decisiones que tomaba y con lo que hacía. Hoy no. La actividad de un hombre en la actualidad puede ser realizada por otro, pocas cosas lo distinguen, por lo que no se siente valorado más que una máquina. Los hombres son sustituibles en sus tareas, las tareas que realiza muchas veces no son muy importantes encontrándose ubicado en algún punto de una cadena muy extensa de producción o de venta de algún servicio. Difícilmente la cajera de un gran supermercado se identifique con su trabajo y pueda sentirse valiosa. Sólo se experimenta como alguien que realiza una tarea que cualquier otro podría realizar por un sueldo bajo. Si es reemplazada en su trabajo nada cambiará en el mundo, nadie notará la diferencia. Es más, no tiene forma de hacerse valer. Cuando se es un funcionario reemplazable o un trabajador -también reemplazable- en un puesto de una gran empresa, difícilmente se consiga compromiso por parte del trabajador. Trabajará por el dinero y cuidará su trabajo porque depende de éste, pero no se comprometerá realmente. Será uno más, uno del montón que nadie recordará una vez que sea sustituido. Este proceso produce debilidad. La fortaleza espiritual surge del ejercicio de uno mismo en una actividad considerada muy valiosa por quien la realiza y que reclame compromiso y ética. Generalmente quienes ocupan puestos de liderazgo encuentran las ocasiones necesarias para el ejercicio de uno mismo, cosa que los fortalecerá. Líderes, empresarios, creativos de todo tipo, médicos, ingenieros, etc., desarrollarán su fuerza interior o quedarán por el camino. (Posiblemente esta regla no se cumpla con los artistas, pues, parte del arquetipo actual del artista consiste en ser un bohemio, alguien que no se compromete con nada y, que a veces mientras más mediático se vuelva más popular será.)

Un dato de la realidad a destacar. A veces se da que una persona comienza a formar parte de una gran organización en los estratos más bajos y, que con el paso del tiempo va escalando puestos hasta llegar a alguno muy alto. Puede ocurrir que esta persona no se sienta realmente como se debería sentir con el puesto y responsabilidad que ahora tiene, sino que se siente un fraude, se siente como se sentía cuando ocupaba un puesto bajo, no se siente merecedor del nuevo estatus. No es bueno el proceso de escalamiento para formar a alguien. Un ejemplo puede arrojar luz: una persona tiene una infancia y una adolescencia muy pero muy pobre, en algún momento de su vida alcanza una buena posición económica, sin embargo, el pobre seguirá habitando siempre en esta persona. Y en muchas ocasiones aflorará.

En cada momento de su vida una persona será todas las personas que fue. Por este motivo, es importante cuidar, especialmente durante las etapas formativas de la personalidad, que las personas sean lo mejor que puedan ser.

Acotación: existen actividades donde una persona es reconocida por el resultado de la actividad que desarrolla, y existen otras donde el reconocimiento llega por cómo ES la persona en su desempeño. Claramente se deduce que serán estas últimas las que promuevan una mejor calidad de personas. Sin embargo, en los Centros formativos se presta atención al resultado de las tareas y no a la personalidad del alumno.

Todos buscan encajar en el mundo, pero la ley del mínimo esfuerzo prima. Si alguien logra obtener lo que necesita con poco esfuerzo, no hará más, no encontrará la motivación suficiente para desarrollar al máximo sus potencialidades. Las personas poseen potencialidades de dos tipos: para realizar alguna tarea y para SER. Desarrollar una PERSONALIDAD valiosa es tan importante como realizar una TAREA. Nos encontramos hoy en día con excelentes TÉCNICOS con muy pobres PERSONALIDADES. 100 años atrás un médico curaba con su técnica y con su personalidad, buena parte de los médicos actuales sólo apelan a su técnica, de ahí que un personaje como House se haya vuelto un icono de nuestro tiempo.


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