domingo, diciembre 04, 2016



Para el profano y también para muchos psicoterapeutas la curación psíquica es un proceso que se lleva a cabo en una persona, la curación implicaría lograr algún cambio de comportamiento en quien está sufriendo.´Todos los psicodiagnósticos se realizan sobre una persona, no sobre su ambiente. Sin embargo, el síntoma siempre está sostenido por el medio en donde se encuentra el sujeto sufriente. Un síntoma siempre constituye una respuesta de algún tipo a un estímulo externo. No existen síntomas en solitario, aunque puedan parecerlo, pues el síntoma constituye la respuesta a un estímulo. Siempre podrá rastrearse hasta el momento donde se disparó por primera vez el síntoma y aislarse qué lo disparó.

Los psicoanalistas tienden a considerar la patología psíquica como un problema interno, un conflicto intrapsíquico y el tratamiento consiste en resolver este conflicto interno para que el sujeto pueda desempeñarse mejor en su medio ambiente al no exteriorizar un problema interno fuera de él. La idea que domina al psicoanálisis puede resumirse en que el sujeto neurótico exterioriza un conflicto interno con las figuras paternas o que estuvieron presentes en la formación del sujeto proyectandolo en las personas que actualmente lo rodean. He simplificado mucho, pero no me alejo de la idea central. (No tomo en cuenta las psicosis porque constituyen una estructura distinta.)

Con esta concepción de la enfermedad mental no extraña que los tratamientos psicoanalíticos duren 10 ó 15 años. Porque se aparta de la ecuación de la enfermedad mental la mitad del problema, y que no llega ni a tocarse.

Veamos, un síntoma constituye una respuesta a un estímulo, por lo tanto a la hora de considerar a un paciente hay que tener en cuenta al ambiente que provoca y sostiene al síntoma. Gabriel Rolón, el psicoanalista argentino dice en uno de sus libros que la realidad real no le importa, que le interesa la realidad psíquica, no le importa cómo fueron los padres y el ambiente reales del paciente que originó el problema, sino aquello que siente haber vivido. Por eso, si un par de hermanos tienen una visión distinta de uno de sus padres, no le interesa averiguar cómo era realmente el padre o la madre, sino la imagen que el paciente tiene de estos. Se equivoca enormemente, sabemos si alguien distorsiona una percepción al contrastar con la realidad. Por ejemplo, interesa saber si un paciente sufrió una agresión real o no. Pero para Rolón parece que no, se conforma con lo que el cliente cree.

Un síntoma constituye una respuesta errónea a un estímulo, respuesta muchas veces rígida e inmodificable. Una respuesta acorde al estímulo no constituye un problema. Si alguien sufre por la muerte de un ser querido, no está enfermo. Pero si 10 años después sigue sufriendo de la misma manera sin haber hecho el duelo, sí presenta un problema. Claro, los tontos pueden decir: ¿en qué consiste una respuesta adecuada a un estímulo? Y perderse en definiciones bobas para proteger al sujeto de la imposición de comportamientos ajenos a éste. Es el gran tema de la directividad o no directividad. Dilema tonto debido a que una persona puede elegir cuando está en condiciones de hacerlo porque posee experiencia y destrezas acordes. No podemos dejar que un niño de 5 años decida si quiere o no ir al colegio, porque no querrá ir y punto. Tampoco qué puede comer, porque no posee el conocimiento necesario para elegir su propio alimento. Muchos pacientes no están en condiciones de elegir por sí mismos. De cualquier manera no voy a extenderme en estos debates que el simple sentido común resuelve.

¿Qué implica tomar al medio que sostiene el síntoma como parte del problema? Que no podrá pensarse en una curación si el medio no termina siendo modificado de alguna manera. Puede que el paciente adquiera las destrezas para lograrlo, o que el terapeuta de alguna manera colabore en esta modificación o, que simplemente se dé el cambio espontáneamente; una persona que irrita al paciente en el trabajo puede un día renunciar y salir de la vida de éste, por ejemplo. Es más, muchas neurosis se curan solas, es más, se curan más rápido que en un tratamiento psicoanalítico, ¿por qué? Porque el ambiente cambia espontáneamente y el paciente puede abandonar el síntoma, y lo hace, o abandona los ambientes que le generan problemas. Esta es una de las grandes críticas que se le hacen al psicoanálisis, que infinidad de neurosis se curan solas en menos tiempo de lo que dura un tratamiento psicoanalítico.

No estoy diciendo que la curación pase sólo por un cambio en el medio ambiente del paciente, sino por un cambio en ambos. El paciente deberá desarrollar aptitudes para hacerse cargo de los estímulos que lo sacan de sí. Por este motivo, si logra hacerlo debería poder operar sobre su medio para resolver los problemas que enfrenta. Al hacerlo, su medio cambiará. Al cambiar el entorno significativo se relaja la estructura psíquica sintomática y se da la curación. El motivo de la necesidad de ambas transformaciones se encuentra a que si el estímulo que originaba el problema volviera a darse el sujeto podría hacerse cargo del mismo y neutralizarlo.

El énfasis del psicoanálisis en la resolución del conflicto intrapsíquico descuidando el entorno que sostiene el síntoma es lo que vuelve a estos tratamientos muchas veces completamente inefectivos e interminables.


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