miércoles, diciembre 12, 2012



Quienes me leen desde hace un tiempo habrán notado mi confianza en la ciencia, pero esta confianza tiene límites. En realidad mi confianza se basa en que no existe otro método que el de la ciencia para conocer los procesos que constituyen nuestro Universo. Pero mi confianza en la ciencia tiene una contraparte y es la desconfianza en el cerebro humano para poder comprender. Con un ejemplo puede que aclare mi postura.

El café, ¿es bueno, malo o regular para la salud humana? He leído muchos estudios practicados a distintos grupos de personas y, parece -digo bien, sólo parece- que hace bien a la salud humana. Distintas son las explicaciones para ello, una de ellas pasa por la gran cantidad de antioxidantes que posee, pero existen otros motivos. Lo curioso es que puede que estén pensando que la cafeína es responsable de estos beneficios encontrados. Pero resulta que el café descafeinado presenta virtudes similares. ¿Por qué cuesta tanto llegar a alguna conclusión? Porque el café posee como 2000 substancias activas y no hay forma de determinar cómo se combinan para operar en el organismo.

Nuestro cerebro puede modelar sistemas con pocas variables, pero cuando nos encontramos con sistemas más complejos hacemos agua. En esencia el método científico pasa por simular sistemas simples manteniendo constantes unas variables y haciendo variar otras para ver cómo se comporta el sistema, luego se creará alguna teoría que dé cuenta del mismo. Pero con sistemas de miles de variables, no hay forma de crear modelos explicativos fiables. El gran obstáculo que tenemos para el progreso del conocimiento es el de nuestro pobre cerebro que sólo es un poco más inteligente que el de los monos. De cualquier manera hemos llegado lejos y, parece que aún llegaremos más lejos.

Todo esto hace suponer que para continuar avanzando será necesario crear inteligencia artificial, cosa que no dudo que se hará. Posiblemente creando un cerebro biológico artificial. Esto hará que organismos como nosotros que apenas somos un poco más inteligentes que un mono dependerán de cerebros infinitamente más inteligentes para comprender los secretos del Universo y controlarlo para atender nuestras necesidades y deseos. ¿Cómo controlaremos a esos cerebros cuando no podríamos ni entender qué están haciendo?

La otra opción sería volvernos nosotros más inteligentes de forma artificial, pero ¿en qué nos convertiríamos? Las personas más inteligentes no son necesariamente las más felices, su mayor conciencia les obliga a darse cuenta de cosas que las menos inteligentes no advierten. La vida se defiende creando engaños en nosotros para que no decaigamos ante un exceso de realidad, nos mentimos para vivir. Este autoengaño constituye un proceso biológico de autodefensa, pero a mayor inteligencia menor aptitud del proceso para protegernos. Si aumentamos la inteligencia humana puede que tome conciencia de su verdadera situación y considere la autoeliminación como alternativa. No somos más inteligentes porque la naturaleza nos protege. Examinen las cosas que les proporcionan felicidad y verán que bajo el análisis esa felicidad se esfuma. Así, que la creencia que sostiene que las personas menos inteligentes son más felices, puede ser cierta. Las religiones subsisten de la credulidad de las personas, del autoengaño. Si las personas fueran más inteligentes ni la religión podría salvarlas. Posiblemente por este motivo las personas más inteligentes sean más estériles. Este puede ser otro mecanismo de defensa generado por la naturaleza.

Por todo esto, creo que nos encontramos en un momento bisagra de la civilización humana.


2 comentarios:

  1. Como podemos saber que tan inteligentes somos???

    Si llamo a la inteligencia la capacidad de entender un sistema eso nos daria alguna idea o base de donde partir.

    Pero hoy en dia veo que de repente aparecieron con muchas inteligencias.

    Tipos que uno creia tontos, resultaron que eran "socialmente inteligentes"

    Sera que todo esto de la inteligencia social no es mas que una mentira...

    Y asi volvemos al cliche que mencionabas en otro posts:

    Bones y el arqutipo del nerd, nos muestran al inteligente como una persona capaz de procesar y entender miles de datos, pero que no sabe como enamorar a otro ser humano.

    Recuerdo el capitulo del Gormogoncito que trabajaba con ellos y este es el clasico cliche del inteligente-idiota.

    El sabio-idiota es un prodigio en una actividad pero una nulidad en todo lo demas.

    Hay sabios-idiotas capaces de hacer arte, pero incapaces de entender un soneto.

    lo bueno es esto...JAMAS he tenido noticia de que un escritor haya sido un sabio-idiota, en cambio, pintura, musica, escultura y hasta..MATEMATICAS esta lleno de estos idiotas-sabios, como por ejmplo el Rain Man de Tom Cruise.

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    1. Has dicho algo en lo que siempre pienso: existen genios idiotas en todas las áreas, grandes pintores que no son capaces de armar una frase coherente, supermatemáticos que no saben atarse solos los cordones de los zapatos, pero jamás hubo un buen escritor idiota.

      La capacidad para expresarse oralmente o por escrito es una de las destrezas más complejas que existe y que reúne el mayor número de recursos cognitivos. El “habla” es una dimensión particularísima de la experiencia humana y la verdadera inteligencia se manifiesta ahí. Heidegger decía que “el lenguaje es la mansión del ser”, hay algo de eso, somos seres hablantes y el habla es lo que nos da nuestro ser. Existimos en la palabra.

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