sábado, diciembre 29, 2012



Toda teoría del amor aplicada a la terapia con pretensiones, a veces, moralizadoras, está equivocada y condenada al fracaso. No se puede prescribir o recomendar el amor. Cuando se hace se termina con personas que cuando se les pregunta si están enamoradas no saben qué responder, porque creen que el estar enamorado debe constituir una experiencia cumbre, totalizadora, donde explotan fuegos artificiales. Lo curioso es que personas de más de 40 años, a veces de 50 y más, esperan encontrar algo así en el amor.


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