domingo, julio 08, 2012



¿Cuándo podemos confiar en una persona? La respuesta es complicada y si la tentación es grande, en ninguna. Por ejemplo, dos personas se comprometen en llevar adelante un proyecto, pero en algún momento a uno de ellos le ofrecen la posibilidad de trabajar en otro mucho más rentable para él. Esto lo llevará a realizar un cálculo de pérdidas y ganancias, si traiciona a su amigo ganará mucho más dinero pero su imagen será dañada, tal vez este costo sea aceptable ya que su amigo es un desconocido y lo que él piense o sepa a nadie le importa. Luego de estos cálculos decidirá, pero nosotros sabemos qué decidirá antes de que lo haga porque podemos realizar el mismo cálculo poniéndonos en su lugar. En el mundo de los negocios podemos adelantarnos a lo que harán las personas tal como lo hacemos en una partida de ajedrez.

Existen dos conceptos complementarios en el arte del ajedrez o de cualquier juego o actividad que demande de la capacidad estratégica para vencer: ESTRATEGIA y TÁCTICA. La estrategia hace referencia a los planes a largo plazo para alcanzar los fines definitivos mientras que la táctica consiste en las actividades más reducidas para ganar algún tipo de ventaja que nos permita llevar adelante la estrategia. Por ejemplo, a veces puede convenir perder una batalla para ganar la guerra. Sólo nos damos cuenta de esto con una gran visión estratégica, porque si sólo fuéramos tácticos no nos daríamos cuenta y trataríamos de ganar esa batalla sin percatarnos de las consecuencias a largo plazo.

Con personas medianamente racionales podemos prever qué harán en ciertas situaciones, sabemos que si un cálculo de ganancias o pérdidas le brindará mayores ganancias se decantarán por el camino de las mayores ganancias, como ocurre hoy en el mundo económico. Pero existen personas que no pueden actuar con sentido estratégico, personas que deben actuar cada impulso que se les presenta. No pueden resistir ninguna tentación aunque sean completamente conscientes de las consecuencias a largo plazo de ceder a estas. Son las personas que se enganchan a adicciones de todo tipo, personas sin voluntad.

Hay un experimento que se realizó hace un tiempo y que muchos lo conocen debido a que el concepto de inteligencia emocional se sustenta en parte en este experimento. Se coloca a un chico en una habitación completamente solo, hay una mesa y una silla en la que se sentará, sobre la mesa se coloca una galletita y se filma todo lo que hace el chico. Se le dice que tiene dos opciones: puede comerse la galletita si eso le apetece o, esperar cierto tiempo hasta que le digan. Si así lo hace creo que le dan un premio mayor. No recuerdo ahora cuál es ese premio. En las filmaciones se ven a los diferentes chicos con sus reacciones, algunos se ponen muy nerviosos y ceden a la tentación de comerse la galletita antes de tiempo, otros no, otros resisten la espera. El gran resultado de estas experiencias es que los chicos que logran esperar son los que más adelante triunfan en la vida, el resto no.

Volviendo a las pregunta que originó este hilo, podemos confiar en quienes poseen la capacidad de posponer las gratificaciones inmediatas por otras futuras de mayor valor. Es cierto que esas personas pueden traicionarnos si se les cruza por el camino una opción mejor, pero podremos adelantarnos a ello. Son las reglas del juego, pero NO PODEMOS CONFIAR EN QUIENES NO PUEDEN OPONERSE A SUS IMPULSOS. Estas personas sin fuerza de voluntad no son capaces de comprometerse en nada, deben actuar cada impulso, en general son las que se entregan a las actividades laborales que requieren de menor compromiso, son los artesanos que vemos en las ferias artesanales, muchos de ellos con algunos años de estudio en Humanidades. Son los que se oponen al Sistema por simple oposición, aunque no tengan idea de qué cosa es el Sistema. Se oponen a cualquier tipo de regla o norma que los obligue a comportarse de alguna manera en particular. Posiblemente porque no poseen la voluntad suficiente para cumplirlas. Todo aquello que les reclame el ejercicio de su voluntad para autodirigirse es rechazado. No pueden autodirigirse de manera alguna, sólo pueden reaccionar a los estímulos, pero no actuar con un sentido estratégico posponiendo una gratificación ahora por una mayor luego de cierto tiempo. Sólo pueden vivir el ahora, hasta creen que eso es lo mejor y desarrollan filosofías del AQUÍ Y AHORA para autojustificarse. No se percatan que si todos actuáramos así el mundo sería un caos. Las grandes Metrópolis requieren de planificación para construirse, lo mismo ocurre con todo gran emprendimiento.

Estas personas son como niños, no asumen ningún tipo de responsabilidad, no son dueños de sus vidas, no pueden planificar nada. Algunos poseen talento artístico y pueden salvar las cosas de alguna manera, pero en la mayoría de los casos las adicciones al alcohol, el tabaco y otras drogas los llevan a la muerte prematura.

No podemos confiar en estas personas por la sencilla razón de que para ello debemos exigirles algún tipo de compromiso, y ellos no resisten ningún tipo de presión. Todo su accionar está encaminado a escapar de las distintas presiones. Tienen que sacarse todas las presiones de encima. Son personas muy inestables, al borde de la desintegración en todo momento, con niveles de ansiedad tan altos que deben estar aplacándose de alguna manera con el tabaco o el alcohol -o drogas más fuertes- para resistir el día a día. Sin la ayuda de las drogas se desintegrarían.

Muchas veces al encontrarnos con estas personas y necesitarlas de alguna manera para un proyecto podemos caer en la tentación de ofrecerle una oportunidad para que colabore con nosotros, pero debemos saber que fracasarán, porque no pueden hacer otra cosa. Existen algunos administradores de personal con un gran talento para conducir a estas personas de manera tal de que no experimenten jamás la presión o, al menos de forma de atenuarla. Son quienes dirigen a esos actores cinematográficos infantiles y llenos de mañas, y que muchas veces terminan luego de un tiempo muertos por una sobredosis. Se me viene a la mente en este momento Maradona, creo que ilustra lo que he escrito. Me imagino lo que habrán pasado quienes debían dirigirlo. Al menos tenía talento para pegarle a la pelota.

Creo que lo peor de todo esto es que muchas veces a esta forma de ser se la ensalza, muchos héroes de la televisión -o antihéroes- actúan así, pero a pesar de todo al final logran resolver la trama y salir triunfadores. En las películas hasta resultan simpáticos y hasta puede confiarse en ellos porque al final siempre hacen lo correcto. Pero en la vida real no es así, ni al final ni al comienzo hacen lo correcto.

Es el clásico chico malo que muchas mujeres buscan y que siempre las hacen sufrir. También existen las chicas malas, pero por una cuestión cultural no son valoradas como lo son los chicos malos.

Como ejemplo del maquillaje cinematográfico tenemos a Californication, serie donde el protagonista pretende emular las andanzas de Charles Bukowski, pero que a diferencia de Bukowski donde los excesos alcohólicos y de todo tipo lo habían destruido completamente, Hank en la serie se mantiene siempre joven, sin que las adicciones dañen su aspecto. También, al final de cada episodio el actor siempre hace lo correcto, no como Bukowski que no era dueño de sí.

El mundo de la Bohemia está integrado por personas como las que he descrito incapaces de oponerse a sus impulsos, y el mundo Empresarial está compuesto por quienes sí pueden oponerse a sus impulsos para alcanzar logros futuros de mayor valor y trascendencia.

Quienes pretenden vivir según la Bohemia tienen en mente a unos pocos artistas con talento y que han sobresalido de alguna manera, sólo que en sus consideraciones omiten algo fundamental: EL TALENTO QUE ELLOS NO POSEEN. Vivir como vivió Bukowski no otorga talento. Sin embargo, alguno de estos personajes logran algún éxito momentáneo con las chicas, pero claro, su vida difícilmente pase de los 40 años, quedan completamente acabados para esa edad.

Son las personas que dicen andar buscando el SENTIDO DE SUS VIDAS, pero claro, mientras no lo encuentran tienen la gran justificación para no comprometerse con nada. Así que si eres un atorrante inservible siempre puedes adoptar la POSE de andar buscándote para justificarte y, sin duda que encontrarás a quien te admire por ello. Creo que el 98 % de los estudiantes de Humanidades son personas que, más que buscar el sentido a sus vidas están buscando el camino de sustraerse a las responsabilidades de la vida. La Gran Excusa que pueden emplear es que no eligieron nacer en este mundo con sus reglas. Posiblemente por este motivo se decanten por alguna filosofía de vida revolucionaria que se oponga al sistema, que por comodidad llaman Capitalista. Para justificar su proceder autodestructivo necesitan de una filosofía acorde, pero si hubieran nacido en cualquier otra estructura social igual se opondrían, porque en el fondo se oponen a toda regla o norma que les exija actuar de alguna manera en particular. Buscan escapar a las responsabilidades, a las presiones, y necesitan de una justificación que reestructure su forma de ser de manera que se vea mejor. En el fondo, sabemos que son personas débiles sin voluntad y que no podemos confiar en ellos, no se oponen al sistema porque esté mal, se oponen a las responsabilidades. Así que el mejor camino para sustraerse a las presiones del Sistema pasa por NEGARLE LEGITIMIDAD AL SISTEMA. De esta manera se queda libre para hacer lo que se desee.


0 comentarios:

Publicar un comentario