Posiblemente el artículo Ciencia vs Filosofía, haya sido el más leído y comentado en el blog, es más, en el historial de búsquedas en internet es uno de los items más buscados. Tanto quienes se interesan por la filosofía como por la ciencia se preguntan qué diferencia a una de estas disciplinas de la otra. Es más, de alguna manera las oponen como si estuvieran enfrentadas, especialmente por los interesados en la filosofía.
La gran pregunta siempre es la misma ¿qué diferencia a la filosofía de la ciencia? Yo agregaría ¿por qué tiene que existir enfrentamiento y diferencia entre ambas disciplinas, en caso de que verdaderamente exista alguna diferencia que las distinga sustancialmente? En la actualidad sí existe, pero fundamentalmente por el lado de la filosofía académica, pues necesita posicionarse con respecto a la ciencia. Últimamente cuando escribo sobre este conflicto introduzco una diferencia, no escribo sobre el conflicto entre la filosofía y la ciencia, porque creo que no existe, escribo sobre el conflicto entre la filosofía “académica” y la ciencia. Pues es la filosofía “académica” la que necesita posicionarse para no perder su identidad. Pero no sólo para mantener alguna identidad que la distinga de la ciencia, sino para tratar de mantener una legitimidad mayor.
La gran pregunta siempre es la misma ¿qué diferencia a la filosofía de la ciencia? Yo agregaría ¿por qué tiene que existir enfrentamiento y diferencia entre ambas disciplinas, en caso de que verdaderamente exista alguna diferencia que las distinga sustancialmente? En la actualidad sí existe, pero fundamentalmente por el lado de la filosofía académica, pues necesita posicionarse con respecto a la ciencia. Últimamente cuando escribo sobre este conflicto introduzco una diferencia, no escribo sobre el conflicto entre la filosofía y la ciencia, porque creo que no existe, escribo sobre el conflicto entre la filosofía “académica” y la ciencia. Pues es la filosofía “académica” la que necesita posicionarse para no perder su identidad. Pero no sólo para mantener alguna identidad que la distinga de la ciencia, sino para tratar de mantener una legitimidad mayor.
Antiguamente no existía diferencia entre ambas disciplinas, en realidad estaban unidas, el filósofo era científico, investigaba en todas las ramas del saber con todos los instrumentos a su disposición. El filósofo buscaba la “verdad”, el “conocimiento”, encontrar respuesta a las preguntas “¿de dónde venimos?”, “¿a dónde vamos?”, “¿cuál es el sentido de la vida?”, "¿de qué están compuestas las cosas?", "¿cuáles son las causas primeras que le dieron origen a todo?", etc. En síntesis, podemos decir que el filósofo buscaba el conocimiento del mundo y poder responder a las grandes preguntas existenciales del hombre.
Esta es la imagen arquetípica que la mayoría de las personas se han formado acerca de la filosofía, por lo que muchos se preguntan, entonces ¿cómo puede existir oposición entre la ciencia y la filosofía?, ¿acaso puede el hombre conocer y encontrar las respuestas que busca a las grandes preguntas prescindiendo de la ciencia? ¿Es posible conocer por otro camino paralelo a la ciencia? ¿Cómo puede encontrar un filósofo la respuesta a la pregunta sobre el sentido de la vida, cómo están compuestas las cosas, cuáles son las causas básicas de todo, sin los aportes de la ciencia biológica, la física, la psicología, la astronomía, etc.?
Estas son preguntas que muchos se formulan cuando observan a los defensores de la filosofía oponerse encarnizadamente a la ciencia, al punto de no disponer de los conocimientos mínimos de ciencias para mantener una cultura general. Al profundizarse esta crisis, los filósofos se posicionan neciamente en contra de la ciencia, en lugar de estudiar qué han aprendido las ciencias para asimilar ese saber, lo descalifican, lo llaman simple información acerca de las cosas, datos que sólo cobrarían sentido luego de una profunda indagación filosófica.
En esta guerra iniciada por los últimos filósofos académicos por el poder sobre el ejercicio del saber, los filósofos están completamente perdidos. Es más, tomar partido en contra de la ciencia revela el poco entendimiento que poseen, no sólo de la ciencia sino que también de la filosofía. Pretenden hacer filosofía como la hacían los griegos antes de disponer de la tecnología que disponemos actualmente para investigar el mundo. Traten de imaginar un médico que en lugar de emplear todos los instrumentos tecnológicos de última generación para examinar a una persona enferma y poder encontrar las causas de su enfermedad y la cura, se emperrara a simplemente auscultar e interrogar al paciente. Peor, traten de imaginar a un médico que no sólo trata de hacer esto sino que se emperra en defender esta posición oponiéndose al uso de la tecnología. Bueno, esta es la posición de muchos de los defensores de la filosofía actual.
Cuando se quiere conocer algo una persona inteligente emplearía todo lo que está a su alcance para conocer, ¿cómo puede alguien defender la posición que lo mejor es lo opuesto, no acudir a la tecnología y tratar de entender sólo con la razón especulativa? Si se acepta que la mejor forma de conocer es a través del empleo de todos los recursos, entonces, quien desee conocer debería estar al tanto de la tecnología de última generación, pero estos académicos de la filosofía no quieren nada de eso, prefieren leer textos de hace miles de años antes que romperse la cabeza tratando de aprender lo mínimo de ciencias. Claro, es más fácil comentar textos que entregarse a un intento real de conocer el mundo.
Cuando se maneja este tipo de argumentos tan básicos para la mayoría -menos para estos fanáticos- surge enseguida el tema de la ética. La filosofía a diferencia de la ciencia se preocupa por la ética y esa sería la distinción del filósofo con respecto al científico. Muchas veces las personas idealizan una palabra, una idea y se enamoran de ella, proceso que se intensifica cuando no se conoce de qué se habla, como los enamorados de la idea de amor. Quien diga que la filosofía se encarga de la definición de los principios éticos, revela un gran desconocimiento acerca de la ética, es más, cree que la filosofía puede definir estos valores y al hacerlo de alguna manera podría convencer a las personas de actuar éticamente. Es como si creyeran que un argumento podría hacer que alguien se comportara de cierta manera. Las personas se mueven por intereses particulares, no por reglas que quieran imponerse desde fuera por más argumentada que estuvieran. Es más, si esto fuera cierto, entonces los filósofos serían en principio buenas personas y muy éticas, cosa que sabemos que no es así, Heidegger era nazi y defendía la filosofía nazi, Sartre defendía a Stalin en un comienzo, etc. Los valores éticos no los definen los filósofos, son intrínsecos a la naturaleza humana y se definen en la convivencia social. Por este motivo los valores éticos han ido evolucionando a lo largo del tiempo, aunque puede que también involucionen a veces. Ninguna profesión puede cambiar la naturaleza de una persona. A lo sumo refinarla un poco, encauzarla hacia fines sociales. Podemos socializar a las personas durante su niñez, luego se hace más difícil, pero en todo caso, sólo a partir de experiencias correctoras y no de filosofías es posible encauzar a una persona. Las elucubraciones sobre ética de muchos filósofos sólo quedan como material de lectura para ellos, pero no interesan a la mayoría de las personas. El tema de la ética es un tema psicológico, es la psicología la ciencia que investiga el comportamiento ético, porque la ética no hay que verla como un conjunto de argumentos que definen ciertos valores, sino como “comportamiento” social.
Cuando hablo acerca de esto, enseguida saltan los defensores de la filosofía para decir “pero la psicología no puede definir valores”. Les respondo “pero la filosofía tampoco”. Los valores los definen las personas. Por ejemplo, el tema del aborto. La ética en torno a este tema no la definen los filósofos, sino los involucrados, quienes deben abortar son los que definen la ética sobre este tema. La ética se desarrolla siguiendo un camino, la tensión entre la moral fruto de la tradición y las concepciones religiosas imperantes, y los involucrados directamente. Cada espacio de libertad obtenido se logra luchando contra el estatu quo imperante.
La filosofía no puede definir valores éticos, sí puede estudiar junto a la psicología cómo se desarrolla el comportamiento ético en las personas y cómo se definen los valores en las distintas sociedades. Pueden investigar el proceso, no pueden decretar el resultado. Esto es lo que no pueden entender los defensores de la filosofía porque pretenden transmitir la idea de que la misión de la filosofía es decretar sobre los valores éticos al definirlos. Esta es una posición que revela un completo desconocimiento acerca del comportamiento de las personas. Es cierto que se construyen ideologías que a veces se llaman filosofías de vida, donde ciertos valores se defienden, pero estas ideologías se sustentan en preferencias particulares de quienes desarrollan el movimiento. Por ejemplo, Heidegger se inclinó hacia el nazismo, Sartre hacia el comunismo, otro filósofo hacia un capitalismo de derechas, etc.
Redondeando las ideas, oponer la filosofía a la ciencia -como hacen la mayoría de los defensores de la filosofía académica- es una necedad, no existe manera de conocer la realidad sin la ciencia actual. No puede alguien interesado por el saber tratar de distanciarse de la ciencia. El motivo por el que se da esta falsa oposición pienso que se encuentra en la necesidad de definir una identidad pública y en poder ganarse la vida trabajando en algo. Para vivir en nuestro mundo debemos trabajar, salvo que se haya recibido una herencia- y el científico es recompensado socialmente con un salario fruto del resultado de sus logros como investigador, mientras más relevantes sean sus logros mayor la recompensa. El filósofo “académico” debe ganarse la vida de alguna manera, por lo que se convertirá en profesor de filosofía o realizará algún tipo de asesoría filosófica. Por lo que para justificarse deberá saber venderse y sólo encuentra una forma sencilla de hacerlo y es a través de tratar de convencer a quienes lo contratan de que él puede ofrecer algo que la ciencia no puede ofrecer. La estructura social, el sistema de roles, es el que lleva a que el filósofo “académico” deba recurrir a esta lucha de marketing. Si no lo hiciera perecería socialmente, salvo que poseyera un talento filosófico real para producir una obra filosófica que le otorgara reconocimiento público y dinero para vivir.
Obras filosóficas talentosas que hayan partido de la filosofía "académica" no encontramos últimamente, por lo que puedo decir que esta filosofía ha errado completamente el camino. Por un tiempo se puede engañar a las personas con un discurso sofista, pero para ello no se les debe sólo hablar de lo que la filosofía puede y debe hacer, sino que en algún momento hay que mostrar resultados, obras. La carencia de obras de talento junto al hecho de que la ciencia sí nos ofrece resultados tangibles, son las que llevan a las personas a plantearse que la filosofía actual es pura cháchara vacía. Por este motivo es que la gente en la red busca con tanta insistencia respuesta a la pregunta sobre la oposición entre la ciencia y la filosofía. Casi todos saben por donde marcha la ciencia pero muy pocos saben qué están haciendo los académicos de la filosofía.
El análisis que he hecho puede conducir a pensar que la filosofía ha muerto, no, no es esa mi intención llegar a esa conclusión. Mi intención es señalar el hecho de que no puede existir una filosofía oponiéndose a la ciencia e ignorándola. No podemos hacer filosofía como la practicaban los griegos, así como no podemos tener una medicina que pretendiera practicar una medicina como la practicaba Hipócrates. Así como la medicina hace uso de todos los avances científicos para alcanzar sus objetivos terapéuticos y preventivos, así la filosofía debería hacer uso de todo lo que las ciencias aportan. No puede ser que en la carrera de filosofía no se enseñen los conocimientos mínimos sobre ciencias al alcance de chicos de bachillerato científico. No se puede pensar que un filósofo actual pueda comprender la psique humana sin tener conocimiento de los avances en la ciencia de la psicología. No puede pretender un filósofo tratar de responder a la pregunta por el sentido de la vida sin poseer conocimientos de biología. No se puede tratar de responder a ninguna pregunta ignorando con premeditación todo lo que ya se sabe acerca de un tema.
Con el paso del tiempo y el avance de las distintas ciencias, los verdaderos filósofos -y ahora no me refiero a los filósofos “académicos”- surgen de las ciencias, en la rama de la psicología han aparecido muchas obras de carácter filosófico, también en la sociología, politología, economía, biología, física, etc. Estos filósofos reales que han sabido a partir de sus investigaciones científicas extrapolar sus resultados y proyectarse en el futuro para comprender la marcha del mundo, han desarrollado obras de alcance masivo donde divulgan sus descubrimientos y concepciones. Como contrapartida, disponemos del lado de la filosofía “académica” textos ilegibles, escritos para otros filósofos igual de crípticos, pues parece que existe la creencia de que mientras más críticos son los textos más inteligentes son los filósofos que los escriben. Lo curioso, es que los textos de divulgación científica de alcance filosóficos son de sencilla lectura a pesar de lo complejo del tema que abordan.
La filosofía real no parte tanto de la razón especulativa, como los secos de vientre y de vida quieren hacernos creer, la filosofía real parte de la “intuición” y del talento de personas que poseen la capacidad de ver más lejos, no por método aprendido, sino por talento innato. Los grandes músicos alcanzan sus mayores realizaciones por el talento, no hay forma de crear talento con educación, se nace con este o no. En la filosofía ocurre lo mismo. No es leyendo y comentando textos de la historia de la filosofía como se desarrolla el talento para la creación filosófica, con el talento se nace. Posiblemente las personas con mayor talento y vocación por el saber, se inclinen intuitivamente por la ciencia porque saben que ahí encontrarán respuestas a las preguntas que se formulan, no en la filosofía “académica” que se encuentra cientos de años luz atrás de la ciencia actual.
Las personas más inteligentes, las personas con mayor visión e intuición, y que además se interesan por comprender lo que ocurre en el mundo -no en los textos antiguos-, son las que en algún momento de sus vidas logran producir obras filosóficas de alcance universal.
Muchas veces se presenta la imagen del Maestro que señala la luna con el dedo y del alumno tonto que se queda mirando el dedo. Una obra filosófica es un dedo señalando más allá, pero los exégetas, los filósofos que se preocupan por la deconstrucción de los textos, que los examinan palabra por palabra para descubrir sentidos ocultos, me recuerdan al tonto que pretende encontrar la luna en el dedo. Hoy la filosofía académica se ha consagrado como la máxima autoridad en dedos, se dedica a examinarlos, comentarlos, pero no son capaces de dar el salto para ver la luna. No poseen intuición filosófica.

Hola, soy estudiante de economía y filosofía. Estoy de acuerdo contigo en el fondo de la cuestión, pero me veo en la obligación de corregirte en algunos puntos:
ResponderEliminarEsta filosofía de la que hablas ya está inventada, empezó con el círculo de Viena y siguió mas tarde con lo que se conoce como filosofía analítica. Esta forma de hacer filosofía (mas que una escuela filosófica) es la que se desarrolla actualmente en todas las universidades anglosajones (EEUU y Reino Unido) y algunos departamentos europeos. No sólo es que sus miembros no conozcan la ciencia, sino que desde su fundación muchos de ellos son científicos: Wittgenstein fue formado como ingeniero, Russell como matemático, y muchos otros.
No es cierta la afirmación de que no haya habido obras filosóficas relevantes para la sociedad en los últimos años, a no ser que tu horizonte temporal cortoplacista y el mío sean muy diferentes. Concretamente en filosofía práctica Jonh Rawls escribió Teoría de la Justicia en 1971 y Liberalismo Político en 1993, dos obras que citadas ampliamente en el senado y el congreso de los Estados Unidos y que han contribuido en buena medida a que hoy en día, hasta los partidos mas liberales están a favor de una cierta redistribución de la riqueza. En relación a la filosofía teorética Kripke y otros han producido numerosos textos en los útimos 10 años en relación a la lógica modal y otros campos de conocimiento epistemológico, y si me preguntas ¿y eso para qué sirve? pues para lo mismo que sirve el 80% de la producción científica de matemáticas puras, el conocimiento científico es un fin en sí mismo, si luego además es útil pues estupendo. Los avances científicos de los que con tanto ahínco hablas dado su calado social son sólo la punta del iceberg de la ciencia: para que un ingeniero construya algo novedoso de lo que los demás tengamos constancia, son necesarios avances en matemática aplicada de los que la mayoría de los mortales no tenemos ni la mas remota idea (muchos de ellos no aplicados a nada), con esto quiero decir que la producción de conocimiento científico no es ni tan translúcida ni de tanto calado social como tú la pintas.
La filosofía sigue siendo fundamental para el desarrollo de conocimiento, a pesar de que lo sea de una manera diferente y ocupando espacios complementarios a la ciencia. Existen preguntas a las que la ciencia nunca dará una respuesta positiva (en el sentido epistémico de la palabra). Por ejemplo, en economía se estudia la elección que hacen los individuos sobre el consumo, producción e intercambio de recursos naturales, en un alto grado el conocimiento es sólo científico ( aunque la verificación empírica en economía todavía esté verde). Pero existe una parte que se escapa de la ciencia económico como tal que responde preguntas como ¿cuál debería ser el papel del estado en la economía?, ¿debería distribuir los recursos naturales, restando eficiencia en pos de mayor igualdad? ¿ en qué medida?, alguien (economista o filósofo) debe ocuparse de estas preguntas ya que al vivir socialmente tiene que llegarse a un consenso sobre estas cuestiones y no puede aplicarse el método científico como tal. Lo mismo te digo sobre el aborto, del que tú dices que no es un tema de los filósofos sino de los implicados, pues decir eso es una valoración puramente ética (no moral), al que seguramente tú no habrías llegado si una serie de personas no hubiesen pensado antes sobre el libre albedrío (de verdad que no pretendo menospreciarte pero a veces damos por obvio lo que no lo es tanto).
ResponderEliminarA lo mejor llega el día en que dado el avance en ciencia cognitiva algunas de las reflexiones que hace la filosofía no sean necesarios (por eso me parece ta fructífero que trabajen juntas y de hecho lo hacen) pero ese día no ha llegado. En general entiendo que el papel de la filosofía es por un lado encauzar las formas de científico, reflexionar sobre ellas y sobre cómo debería avanzarse, y por otro dar respuesta a las valoraciones normativas (o éticas como más te guste).
Algunos de los departamentos filosóficos (sobre todo de lógica y filosofía de la ciencia) se están ocupando actualmente de ello. Sobre los que se ocupan de historia de la filosofía y hermenéutica, estoy totalmente de acuerdo contigo, no aportan nada al avance del conocimiento en general y muchos de ellos pecan de ególatras en poder de la verdad absoluta creyendo que son Platón luchando contra los sofistas, pero no me parece que debieran desaparecer tampoco pues entiendo que la cultura es también un fin en sí misma.
Me has dado la razón en todo, la filosofía académica -pues de ésta estamos hablando-, ocupa hoy un lugar subordinado a la ciencia -no complementario-, pues los requerimientos de la ciencia dirigen la actividad filosófica. Jamás dije que no hayan obras filosóficas actuales de peso, dije que son tan pocas que sólo se enteran de ellas quienes están directamente involucrados de alguna manera. Los filósofos que de alguna manera muestran la cara hoy son simples charlatanes la mayoría, muy pocos producen trabajo escrito, pues son educados para ser profesores de filosofía y transmitir la tradición. Los que tienen obra, como bien decís, vienen del campo de la ciencia en su mayoría.
ResponderEliminar"Existen preguntas a las que la ciencia nunca dará una respuesta positiva" Y te referís a la cuestión de la elección de valores. No es cosa de la ciencia desarrollar valores, la ciencia produce conocimiento, pero los valores los producimos nosotros. Tampoco la filosofía puede hacerlo. Los valores sobre los qué vivir los producimos nosotros. La filosofía no produce valores, no puede hacerlo. Cada hombre lo hace, aunque posiblemente la creación de valores constituya un proceso social, aunque la mayoría de ellos están inscriptos en nuestros genes.
El trabajo filosófico pasa por esto que hacemos, aclarar ideas, desenmarañar ciertas cosas que pueden estar confusas. Por este motivo todos nos creemos filósofos, porque de alguna manera las grandes ideas por las que nos movemos parecen estar en nosotros desde siempre.
Es cierto que estoy de acuerdo contigo en gran parte, y así lo he dicho desde un principio.
ResponderEliminarEl apunte de la genética me parece importantísimo, gran parte del avance en ciencia social y filosófico me parece que vendrá por ahí, aunque yo añadiría también la neurociencia.
Muy acertada la puntualización de subordinada en vez de complemetaria, erro mío.
Me parece muy aclaratorio la definición de filosofía que haces en el último párrafo, que por otra parte me recuerda en demasía al Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein, probablemente desde él, nadie ha añadido nada realmente relevante al conocimiento filosófico. Un saludo
Posiblemente sea así, desde el Tractatus no se haya añadido nada realmente relevante al conocimiento filosófico.
ResponderEliminarSaludos, oski.