¿Qué prometen las prácticas meditativas orientales? Alcanzar otros niveles de conciencia que supuestamente estarían fuera del alcance de las personas normales perdidas entre los estímulos cotidianos de este mundo tan materialista y común. Esos estados alterados de conciencia revelarían a quien los alcanzara los más grandes secretos del universo, pero por sobre todo proporcionaría algo más que claro, no se comenta o se toca sólo de costado como si no fuera lo realmente importante para ellos y lo que en verdad estuvieran buscando con desesperación: poderes mentales, poderes mágicos que conviertan a ese mortal de cuarta incapaz de resolver los problemas de su cotidianidad en alguien grandioso, superior, que vibra a frecuencias superiores. (Curiosamente el principal enemigo que estos buscadores dicen deben enfrentar es el EGO, pero un EGO desmedido, supernarcisista, es el que los lleva por estos caminos, pues lo que buscan es llegar a ser superiores a los demás, tal vez porque un terrible complejo de inferioridad los consume por dentro)El verdadero interés de todos los caminos orientales o místicos de cualquier otro lugar es el de conquistar grandes poderes mentales. Esto me recuerda un cuento hindú, donde un yogui pasa 40 años tratando de cruzar las aguas de un río caminando sobre ellas, cuando al final lo logra se acerca corriendo a su maestro y le cuenta la gran proeza conseguida, el maestro lo mira y le señala hacia el río, un poco más arriba, y le dice “¿ves a esa gente que sube a la barca para cruzar el río? Desde hace más de 40 años que lo cruzan por sólo una moneda”.
¿Para qué desarrollar la telepatía cuando tenemos celulares? Es más, pronto tendremos un chip en el cerebro o en cualquier otro lugar donde podremos activarlo con el pensamiento y con el que podremos comunicarnos con quien queramos con sólo pensarlo. Es más, con el pensamiento controlaremos los aparatos eléctricos de nuestro hogar y muchas cosas más. Ahora se construyen sillas eléctricas para quienes no pueden moverse controladas sólo con el pensamiento. Y creo que hasta computadoras donde es posible escribir y manipularlas sólo con el pensamiento.
Es frecuente en estos chicos –y no tan chicos- hacer alusión a los grandes maestros que supuestamente poseían enormes poderes y que habían alcanzado estos estados de conciencia que los habían elevado por sobre los hombres de su época, pero claro, nunca conocieron a uno, y quienes son sus actuales maestros sólo hablan de lo que esos grandes podían hacer, pero ellos mismos sólo son vendedores de ilusiones, algunos lo hacen de buena fe porque también están buscando, pero otros son ladrones descarados. Recuerdo al gran Osho que tenía un rolls royce de distinto color para cada día de la semana para llegar hasta el lugar donde enseñaba en su ashram que se encontraba a sólo unos 100 metros.
Unos pocos de estos buscadores alcanzan la iluminación, iluminación que en el zen se llama satori, experiencia conmovedora emocionalmente cuyos efectos pueden durar varios días, pero luego todo vuelve a la normalidad, siguen siendo personas comunes y corrientes como lo eran antes de la experiencia, ni siquiera son mejores moralmente, tal vez hasta empeoren en su moral pues se sienten un poco más libres y ya no funcionan las ataduras morales que en otras épocas sí funcionaban para ellos.
Es fácil comportarse como santo en un templo donde todos juegan el juego de maestros y discípulos, donde se crea un microclima artificial y se respira espiritualidad por todas partes, pero cuando se vuelve al mundo real la cosa cambia. En un espacio cerrado donde la persona desempeña un rol, de maestro o discípulo, es fácil mantener ese rol y, hasta difícil salirse de él, pero en el mundo real la cosa cambia. (Si tratas a alguien como maestro lo convertirás en maestro, si lo tratas como estúpido lo convertirás en estúpido.) Un templo es un espacio donde se actúa, se vive una ficción, y cada uno representa su papel por imitación, ya que como ocurre frecuentemente con las crisis histéricas éstas se contagian y repiten de la misma manera. Y la histeria en estos espacios abunda. También las psicosis religiosas.
¿En qué consiste esa experiencia tan liberadora? Las descripciones son similares en casi todas las tradiciones: un buscador de la verdad, alguien que enfoca, concentra todas sus energías espirituales y mentales en un único propósito: alcanzar la iluminación. Ese buscador lucha y lucha, se concentra y se concentra, acumula tensión emocional, tensión que no puede descargar en nada más pues la tarea del maestro es la de frustrar todas las vías falsas de expresión de manera de mantener y aumentar la tensión interna. Un recurso ampliamente empleado en el zen es el de dedicarle una semana a este proceso. Es cierto que durante todo el año el discípulo está trabajando por su iluminación, pero es difícil alcanzar los niveles de concentración necesarios, por lo que se desarrollan periodos cortos de una semana para alcanzar la tensión emocional necesaria, tensión que claro, no puede mantenerse por periodos mayores sin que el discípulo sufra algún daño irreversible. Durante esa semana se incrementa el entrenamiento y la concentración, y cuando la tensión alcanza el nivel de ruptura algo ocurre, el alumno explota en una crisis liberadora donde resuelve un problema cuya solución buscaba desde hace mucho tiempo, es un momento donde todas esas energías emocionales se liberan, el alumno resuelve el problema que le habían propuesto, y al descargarse la tensión emocional sufre de fuertes crisis convulsivas de descarga, puede llorar, reír, bailar, componer poemas, pintar, etc.
Pero esta experiencia llamada cumbre por los psicólogos humanistas como Maslow, las experimentan la mayoría de los creadores, por ejemplo, cuando un investigador científico trabaja por años en un problema que no puede resolver y de repente, en forma abrupta le llega la solución y se siente elevado hasta el cielo, TODO SU SER ha resuelto el problema, HA COMPRENDIDO CON TODO SU SER, CON CADA UNA DE SUS CÉLULAS. Los efectos de este descubrimiento durarán su tiempo dependiendo del tipo de descubrimiento, pero lo cierto es que se produce una especie de liberación de todas las energías emocionales contenidas en torno a la resolución de ese problema.
Lo mismo ocurre con el artista, que está buscando la idea para su obra, trabaja y trabaja y no le llega hasta que un día le llega produciéndose esa tremenda descarga emocional que eleva a la persona hasta el cielo y donde puede conducirlo a trabajar febrilmente por días y días hasta terminar la obra.
Yo mismo paso por ese proceso con cada artículo que escribo. Es más, a veces hasta me enfermo un poco cuando estoy cerca de llegar a la idea, cosa por la que muchos creadores pasan, esa enfermedad o malestar extraño son como las señales del parto de la idea, la idea se va abriendo camino hasta que al fin explota y emerge completamente formada o casi formada y sólo me queda afinar los detalles durante la escritura.
Bueno, estas experiencias cumbres no sólo se presentan en los campos cognoscitivos, sino que las podemos encontrar en el deporte también. Cualquier gran realización puede convertirse en experiencia cumbre.
Pero estas experiencias no cambian necesariamente a las personas en su moral, artistas muy creativos pueden ser terriblemente inmorales. Grandes científicos pueden crear armas terribles, etc.
En el campo religioso ni hablar.
La GRAN EXPERIENCIA no es otra cosa que una experiencia creativa donde la persona descubre las grandes fuerzas emocionales que lo habitan y que pueden llevarlo hasta el cielo o el infierno, recuerden a Dante.
Atar la GRAN EXPERIENCIA a las prácticas meditativas orientales o místicas sin explicitar en qué consisten es un error. Claro, los maestros no saben necesariamente qué es lo que ocurre, ellos sólo repiten lo que hicieron con ellos.
En síntesis, el GRAN TRUCO es el siguiente: se ofrece el cielo, un estado donde se habla de amplificación de conciencia y grandes poderes mágicos, un crecimiento ininterrumpido –si la gente viera como chochean algunos de estos místicos y grandes maestros al envejecer- y una tarea casi imposible de resolver con los medios intelectuales normales, pues la cuestión en los problemas a resolver en estos casos es que demandan una resolución emocional, no intelectual. Una vez que el problema está planteado la cosa es enfocar al discípulo y mantenerlo enfocado cada vez más, aumentar la tensión emocional de múltiples formas, a veces hasta con la agresión física, llevar al alumno al límite de sus fuerzas hasta que se produce esa explosión emocional al resolver el problema. Al hacerlo el alumno sufre una gran catarsis, cosa que le provoca una sensación de alivio y libertad infinitas, y le proporciona la certeza de que va por buen camino. (En la literatura mística se revelan los episodios donde el discípulo alcanza la meta, pero nada se dice de los que quedan en el limbo, en la mitad de la nada completamente perdidos y desorientados, vagando por los caminos del dharma a un lado del camino, o en algún psiquiátrico)
Sin embargo, si la persona sufre de problemas neuróticos o psicóticos, estas experiencias no lo curarán, es más, pueden empeorarlo. Muchos maestros sufren de terribles neurosis y psicosis religiosas. Pero claro, en la posición de maestro está como en libertad para ser extraño, es más, hasta se espera que lo sea, que sea trasgresor, etc. Es más, mientras más raro es el maestro más alumnos tendrá.
La GRAN EXPERIENCIA es sólo una EXPERIENCIA CUMBRE donde se resuelve un problema que nos involucra emocionalmente a niveles peligrosos para la salud mental, y que al resolverse se produce una crisis emocional liberadora tan intensa que puede marcarnos toda nuestra vida, es más, es posible que la persona trate por toda su vida de repetir esa gran experiencia liberadora sin poder conseguirlo.
Pero lo que debo destacar es que a pesar de que se produce una ampliación de conciencia en el área del problema resuelto, esa ampliación no va más allá y la persona no cambia grandemente en su manera de ser, al punto que hasta puede volverla peor de lo que era pues ahora se sentirá superior a los demás. Un artista muy creativo puede ser un genio en su área de trabajo y un déspota con las personas que lo rodean, un gran científico como Einstein se contaba que además de ser muy mujeriego le daba algunas tundas a su mujer.
Otro elemento a destacar es que cuando alguien pasa por una de estas experiencias en forma espontánea sin comprender en qué consiste corre el riesgo de la inflación del EGO y de creer que es una experiencia religiosa, por lo que muchos se convierten a alguna religión luego de estas experiencias. Pero no, estos procesos son puramente psicológicos y al alcance de cualquiera, la mayoría de las personas han pasado por alguna de estas experiencias sin darse cuenta, porque no necesariamente involucró una gran descarga emocional.

2 comentarios:
No pedo estar más de acuerdo contigo, excelente texto.
Me gustaría agregar un interesante aspecto de este tema ya que estos estados alterados de conciencia no solo se consiguen mediante la meditación o tensión emocional sino que se logran de una manera rápida y fácil mediante el uso de drogas psicoactivas. La marihuana provoca estados de tranquilidad contemplativa y reflexiva, pequeñas dosis de ketamina causan en el usuario la sensación de desdoblarse y la LSD induce estados de nirvana y satisfacción.
Un saludo
Así es. Pero sólo son experiencias que se disparan. Al volver a lo cotidiano la persona sigue con los mismos problemas y no se producen cambios significativos en la vida, salvo una especie de nostalgia por repetir esas experiencias. Pero la vida continúa.
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada