jueves, mayo 11, 2006



¿Por qué este tema es importante, por qué se plantea? Por su opuesto: la mentira. El tema de la verdad se vuelve importante por su opuesto: la mentira. La mentira reina en el mundo, es necesario luchar continuamente contra ella e ir quitándole terreno. Para entender la verdad es necesario entender la mentira, ¿por qué existe la mentira, por qué mienten las personas, por qué mentimos, por qué nos mentimos? La fuerza viva de la mentira es la que no nos deja ver las cosas con claridad. La mentira está en nosotros como un mecanismo protector, un proceso defensivo, pero ¿de qué nos protege ese proceso? ¿cuándo el hombre comenzó a mentir en su vida, cuándo comenzó a mentirse?

Este proceso es tan importante, pero tan importante, que constituye la causa de casi todos los males del hombre, al punto que muchos llegan en algún momento de sus vidas a la necesidad de plantearse el tema de la verdad para lograr salirse del sufrimiento que se ha alojado en sus vidas. El psicoanálisis constituye un método terapéutico que pretende desentrañar los mecanismos de defensa, los procesos mediante los cuales el hombre se miente, procesos que en definitiva constituyen la causa de su sufrimiento. Se comienza a mentir como mecanismo de defensa, pero ¿defensa de qué cosas? de aquellas representaciones que producen dolor, que son desagradables, y que reprimimos por esta causa. En realidad la mentira no sería tan grave, pues los niños mienten para protegerse, para crecer frente a los ojos de sus padres, etc. El gran problema de la mentira es cuando se convierte en un proceso defensivo inconsciente, que no permite captar las cosas tal como son. Los traductores de Freud encuentran dificultades para transmitir la riqueza de las ideas que Freud produjo, por ejemplo se traduce represión como un proceso que mantiene fuera de la conciencia ciertas representaciones dolorosas, sin embargo, la represión es activa y quiere decir algo así como una fuerza de desalojamiento que impide pensar sobre ciertas cosas. Por ejemplo, a veces queremos pensar en algo para resolver un problema y notamos que una fuerza activa nos repele, nos desaloja, no nos permite pensar, nos saca del lugar. Hay que luchar, pero ¿contra qué?

Es importante distinguir la mentira de la ignorancia, no es lo que no sabemos lo que constituye un problema, el problema está en lo que realmente sabemos pero que negamos de alguna manera.

Se ha dicho que el método de la filosofía es la intuición. Platón defendía la teoría de las reminiscencias diciendo que las personas tenían acceso a las ideas puras y que el filósofo debía rescatar lo que ya sabía. En el Zen se pretende captar la verdadera naturaleza de uno mismo a través de la intuición. Todos parecen coincidir en que el saber acerca de uno mismo procede por descubrimiento de lo que ya sabemos. El insight psicoanalítico consiste en ver lo que no queríamos ver pero que ya sabíamos. Aunque no queramos ver, el saber que tenemos acerca de nosotros se expresa siempre de alguna manera, si no en forma directa, sí se manifiesta en forma indirecta. Las personas no pueden ocultar nada, aquello que tratan de ocultar y ocultarse, lo expresan en forma indirecta a través de los lapsus, del tamborileo de los dedos, de dibujos que se realizan en forma inconsciente, a través del síntoma. Mantener una mentira, un secreto, demanda de una gran cantidad de energía siendo necesario mantener siempre la atención para que ésta no se escape y exprese de alguna manera. Cuando fracasan los mecanismos de defensa, salta el síntoma. El síntoma neurótico consiste en el fracaso de los mecanismos de defensa -y en la realización encubierta de un deseo-. El síntoma representa en acto aquello que se quiere ocultar. Las crisis sociales se producen cuando los mecanismos de defensa sociales dejan de actuar, cuando la mentira que se quiere sostener, ya no puede sostenerse más. Todas las crisis consisten en la puesta en acto de lo reprimido, la verdad emerge, ya no puede mantenerse oculta.

Una persona perdió un objeto, por ejemplo luego de una pelea de enamorados ella pierde la sortija de compromiso, la busca pero no la encuentra por ningún lado, por más que se esfuerza, o por esforzarse tanto, no puede encontrarla. Pasa el tiempo y se reconcilia con su enamorado y al poco tiempo encuentra la sortija que estuvo siempre a la vista sobre una mesita de luz. Este es un ejemplo de ceguera histérica. Lo interesante aquí, es darse cuenta que para no poder ver la sortija que estaba a la vista, era necesario verla siempre y sistemáticamente negar esta visión. Constituye este un ejemplo de desatención selectiva.

El filósofo y el artista hacen lo que hace una persona en análisis: levantar la represión, simbolizar aquello que se mantenía sin simbolizar en el reino del inconsciente. El artista muchas veces expresa lo reprimido en forma indirecta, como ocurre con las obras de Shakespeare, Dostoyevski, Sófocles, que ponen en escena un drama inconsciente. Mientras que el filósofo trata de simbolizarlo en forma directa, como haría el psicoanalista con sus interpretaciones.

Muchos filósofos han representado el momento de descubrimiento, de ver -intuir quiere decir Ver-, como un proceso de desocultamiento, la verdad estaba oculta y activa, el filósofo desocultaba la verdad.

Intuir es sentir, es ver de golpe algo evidente. Esa sensación de evidencia y de liberación es el clic que asegura al filósofo haber alcanzado la verdad. Lo mismo ocurre cuando un psicoanalista revela en una interpretación-construcción, lo que en forma inconsciente el analizando ha ido revelando. En ese momento el paciente experimenta alivio, tiene el insight que lo libera. Puede ocurrir que el paciente niegue la interpretación, porque aún continua resistiendo, sin embargo, a continuación se puede producir un cambio en el material asociativo que confirma la interpretación.

Intuición, ahí está la clave, porque la verdad ya la sabemos, es cosa de lograr ese momento en que salta a nuestra vista. Sentimos completamente, con todo nuestro ser, no sólo con nuestro intelecto. El insight nos libera, recuperamos la libertad en el cuerpo, dejamos de luchar, integramos esa porción de realidad que estábamos negando. Recuperamos una parte de nuestra personalidad, nos enriquecemos.

Nosotros experimentamos con todo nuestro cuerpo, con todo nuestro ser, nos damos cuenta de todo, sin embargo, el darse cuenta de las cosas y el simbolizarlas, corren por cuerdas separadas. Muchas veces el aparato para pensar no se ha desarrollado lo suficiente como para simbolizar aquello de lo que nos damos cuenta. No puede unir todas nuestras impresiones acerca de las cosas en una síntesis coherente. El hombre puede expresar con todo su cuerpo y actos el darse cuenta, sin embargo, ese darse cuenta es inconsciente en el sentido de que no es capaz de representarlo en una forma inteligible. Newton se dio cuenta de la caída de las manzanas, pero para relacionar la caída de las manzanas y de los objetos en la expresión de la teoría de la gravitación universal, demandó de la capacidad de relacionar y simbolizar cosas que podían darse por separado.

Así actúa la intuición, integrando-relacionando impresiones que se dan por separado en una única percepción que todo lo integra. La represión separa lo unido manteniéndolo siempre separado, la intuición integra, vence los procesos de separación y permite expresar aquello que ya sabíamos en forma inconsciente, ya que para mantener separado era necesario saber que estaba unido. Fuerza mental, fuerza para integrar infinidad de impresiones y sensaciones en una unidad integradora, eso hace la filosofía y el arte. Por sobre todo: el genio. El genio consiste en disponer de la fuerza mental necesaria como para darse cuenta de las cosas y poder representarlas y expresarlas en una totalidad coherente.

Intuir es captar la totalidad.

El proceso de acercamiento a las cosas comienza por el de sentirlas, primero sentimos una especie de totalidad indiferenciada, luego poco a poco esa sensación se va cargando de impresiones, de historia, de distinciones, hasta que una forma emerge. Para algunos sólo emerge una especie de caricatura de la realidad, es más, muchos viven en un mundo de caricaturas, pues no poseen un aparato psíquico lo suficientemente poderoso como para representarse las cosas con suficiente nitidez. Estas personas mantienen percepciones parciales y, muchas veces contradictorias, sus mentes no pueden lograr la síntesis, no pueden captar en una gestalt -forma- única todas esas percepciones. La gran mayoría de las personas viven en un mundo poco diferenciado, la llamada opinión pública es así, voluble, incapaz de representarse las cosas en forma precisa. En una sociedad son muy pocos los que logran representarse las cosas en forma precisa. Se espera de los líderes que estén en condiciones de ver, porque la función del líder es la de guiar con sus ver más lejano y profundo, lo que sus seguidores no pueden ver. Este es uno de los problemas de la democracia, dónde eligen precisamente aquellos que no pueden ver, los ciegos, los que viven en mundos de caricatura.

La función de los grandes artistas es la de representar lo oculto, lo reprimido, la función de los grandes pensadores es la de formular el logos de esas representaciones. El artista ilumina lo que está oculto, el filósofo lo representa dialécticamente. El artista es inconsciente de lo que expresa, podría decirse que constituye el síntoma de una sociedad, el filósofo es el que construye teorías para representar conscientemente lo que el artista hace inconscientemente. El filósofo es consciente de sí mismo y sus procesos. El artista representa la vía lunar, está más cerca del sueño y del inconsciente, el filósofo representa la vía solar, está más cerca del despertar, de la vigilia, es quien se encarga de interpretar los sueños. El artista sueña el filósofo interpreta. El líder hace las dos cosas en forma simultánea para hacer realidad sus sueños.


2 comentarios:

  1. Anónimo12:45 p.m.

    jua y yo esperaba encontrar aseveraciones carentes de explicación. La verdad interesantísimo, no sé si adhiero con vos con respecto a tu teoría sobre el artista y el filósofo, por mi parte, el artista no necesariamente descubre lo oculto, sino que muchas veces se sigue metiendo en la oscuridad. Sin embargo, habria que leer lo que pusiste sobre el artista en el otro post.
    Pero buen, muy interesante lo otro, eso sí, me parece que para abarcar la verdad y la mentira habría que clasificarlas entre las que queremos descubrir por nuestro poder de percepción y asociación, como nombraste; y la que queremos destapar por alguien que decidió "defenderse" con la mentira. Me parece que no están muy claras ahí las diferencia spor lo que me costó nuclear tus ideas, pero buen, sacando eso, muy bueno xD

    Mojarrita.

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  2. Gracias Mojarrita!

    Tenés razón en cuanto a que da para continuar en la discriminación de las distintas formas de la mentira, pues en realidad estas diciendo que existen distintas formas de ocultación de la verdad. Sin embargo, aquello que se opone a nosotros cuando queremos llegar a la verdad nuestra, es similar a aquello que se opone cuando queremos llegar a la verdad de otros.

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